| 23 de Abril de 2024 Director Benjamín López

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El PSOE se traga el "sapo" del pacto oculto de Sánchez con Puigdemont

Las dudas internas existen, por más que se empeñen desde Ferraz en despejarlas por la vía expeditiva de negar en redondo cualquier desgaste por la reunión de Cerdán con Puigdemont.

| Antonio Martín Beaumont España

Los socialistas se esfuerzan desde el pasado sábado en mantener un equilibrio anormal. De un lado, minimizar la negociación con Junts en el extranjero, sentando además a un verificador internacional a la mesa.

Y, por otro, creer a ciegas en la enésima claudicación de Pedro Sánchez hasta el punto de hacerla suya. O sea: tragarse un sapo para desayunar un día tras otro.

De ahí que las dudas internas existan, por más que se empeñen desde Ferraz en despejarlas por la vía expeditiva de negar en redondo cualquier desgaste por la reunión de Santos Cerdán con Carles Puigdemont en Suiza.

La incomodidad de amplios sectores del PSOE se palpa. Los dirigentes andan con pies de plomo esquivando incluso en privado las preguntas, y se limitan a esconderse detrás de la enlatada doctrina de aplicar "mirada larga"

El rumbo de la gobernabilidad de España se marca desde un lugar a las afueras de Ginebra y la intermediación de un diplomático salvadoreño, experto en negociar con guerrilleros.

Momento alucinante de la política española

La debilidad argumental del presidente del Gobierno difícilmente va alfombrar su convicción de que el paso del tiempo disolverá el rechazo a su apuesta como ya ocurrió con los indultos.

En la trastienda, los socialistas son conscientes de que están generando el desconcierto entre sus propias bases con esas citas en la clandestinidad.

El relato lleno de grietas solo apuntala la visión mucho más pesimista que hay entre cargos del partido, a pesar de rendirse a la evidencia de que "si alguien puede lograr lo impensable para levantar cabeza ese es Sánchez". A las pruebas se remiten. Más aun los cercanos que agitan la gesta de su líder de retener el Gobierno de la nación habiendo perdido las elecciones.

 

El último Comité Federal del PSOE aplaudiendo "a la búlgara" la amnistía de Sánchez.

 

En la trastienda, los socialistas son conscientes de que están generando el desconcierto entre sus propias bases con esas citas en la clandestinidad. Saben bien, además, que el partido debe bregar todavía con una larga tramitación de la ley de amnistía en las Cortes.

 

La incomodidad de amplios sectores del PSOE se palpa. Los dirigentes andan con pies de plomo esquivando incluso en privado las preguntas, y se limitan a esconderse detrás de la enlatada doctrina de aplicar "mirada larga" a los acontecimientos para ahondar en la jaleada política del reencuentro.

La imagen ofrecida en Ginebra es la del ridículo. Sánchez se ha encadenado a Puigdemont. Entre los dos anda el juego. Para desgracia de todos.