| 02 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y su ministro de Sanidad, Salvador Illa.
Pedro Sánchez y su ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Sánchez mantuvo el 8M sabiendo que en Madrid la situación estaba descontrolada

El Gobierno da un giro copernicano después de semanas sin tomar más decisión que la de no tomar ninguna. La Comunidad de Madrid, Vitoria y Labastida se llevan la peor parte.

| L. Moro España

Una vez transcurrido el 8 de marzo, con decenas de miles de personas en las calles de toda España manifestándose por el Día Internacional de la Mujer (solo en Madrid, 120.000), el Gobierno de Pedro Sánchez dio este lunes un giro copernicano respecto a su gestión en la crisis del coronavirus.

Giro que, en la práctica, supone el cambio del escenario de contención a uno de contención reforzada -en palabras del ministro de Sanidad- en el que la peor parte se la llevan la Comunidad de Madrid y las ciudades de Vitoria y Labastida al ser consideradas "zonas de transmisión significativa". Que ya lo eran el domingo, cuando la Comunidad de Madrid triplicó su cifra de infectados en apenas 24 horas.

En ellas Sanidad, en consonancia con los Gobiernos madrileño y vasco, ha decidido suspender las clases durante 15 días con carácter prorrogable (desde guarderías a universidades) y aconsejar el teletrabajo y los turnos escalonados en las oficinas para evitar concentraciones de demasiada gente. 

El impacto de estas medidas en el día a día de la población será enorme. "No ha sido fácil pero la salud pública está por encima de todo", se lamentó la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en una rueda de prensa extrañamente celebrada al mismo tiempo que el ministro Salvador Illa ofrecía otra en el Ministerio. 

La presidenta madrileña y el consejero de Sanidad.

 

En el resto de España se recomienda el cuidado a domicilio de los mayores en la medida de lo posible y, a los enfermos crónicos, evitar todo lo posible salir de casa. 

Los acontecimientos se precipitaron desde primera hora de la mañana, cuando se anunció que Pedro Sánchez presidiría la reunión del comité de seguimiento del coronavirus, algo no habitual. 

Tras ella el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, compareció para preparar el terreno para las medidas excepcionales que ya barruntaba el Gobierno y dar los últimos datos actualizados.

Por primera vez, España superaba la barrera psicológica de los mil contagiados diagnosticados. Solo en Madrid, en las últimas 24 horas se había triplicado el número de positivos. A última hora de la tarde eran 578 infectados, 72 pacientes ingresados en la UCI y 17 fallecidos.

Sánchez aprovechó una intervención en la clausura del Congreso de la Asociación de Trabajadores Autónomos para anunciar un plan de choque económico y retomar así el pulso político perdido durante semanas. Curiosamente, minutos después de que Pablo Casado rompiera la tregua del coronavirus y ofreciera al presidente un paquete de diez medidas ante su falta de iniciativa. 

El socialista dedicó parte de la tarde a hablar con el líder de la oposición y los responsables de otros partidos. Incluido Santiago Abascal, que según la versión de Vox le trasladó que debería haber controlado las fronteras desde que estalló esta crisis.

También con los mandatarios de Alemania e Italia, Angela Merkel y Giuseppe Conte, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y con el del Consejo Europeo, Charles Michel. Este martes los líderes europeos mantendrán un Consejo Europeo extraordinario para coordinar -ahora sí- la respuesta. 

El presidente del Gobierno también anunció que se pondrá en contacto con sus homólogos en las comunidades autónomas para "compartir un mensaje de unidad, serenidad y rigor frente a este desafío de salud pública".

A las autoridades sanitarias les preocupa mucho no solo la rápida expansión del coronavirus, sino también el impacto que está teniendo en la actividad de los hospitales. En la Comunidad de Madrid el de Valdemoro es el primero que está al límite. 

El Gobierno regional ha decidido, en este sentido, que las cirugías programadas y las pruebas diagnósticas no preferentes podrán ser suspendidas o retrasadas. Los hospitales también habilitarán camas de reserva y en Atención Primaria se potenciará las visitas domiciliarias.