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Otro socialista de la vieja guardia estalla contra Sánchez y le deja KO

El ex diputado Pedro Bofill carga en un artículo contra el presidente del Gobierno al que culpa de la debilidad territorial del PSOE: "Lo más grave es que prima sólo el interés del líder".

El ex diputado socialista Pedro Bofill (der.) junto a Nicolás Redondo (centro), socialista expulsado del PSOE por sus críticas a Sánchez.

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Raúl Puente

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A pesar de los intentos del sanchismo por evitarlo, la debacle del PSOE en Galicia está salpicando a un Pedro Sánchez cuyos acólitos capean el temporal como pueden. La realidad es que al socialismo solo le queda servir de apoyo al nacionalismo en tierras gallegas y son muchas las voces que apuntan que la mirada y los esfuerzos se han centrado demasiado en contentar a Junts en Cataluña y Bildu en Navarra, desatendiendo el resto de Comunidades. Y no son pocas. En concreto 15 más.

Territorios donde el Partido Popular ha ido ganando terreno autonómicas tras autonómicas mientras Sánchez se centra sólo en mantenerse en Moncloa a toda costa. En Galicia es evidente que no había proyecto y ha puesto en la palestra el evidente problema territorial del actual PSOE. Es por ello que otro veterano del partido, aprovechando el fracaso en tierras gallegas, ha criticado públicamente a Sánchez, al que acusa de llevar a la formación lejos del electorado como consecuencia de la pérdida de identidad de sus principios y valores tradicionales.

Pedro Bofill, exdiputado socialista y miembro del colectivo Fernando de los Ríos, lo ha hecho en un artículo en El Mundo titulado “La debilidad territorial del PSOE”. Un titular sin florituras que deja a las claras lo que viene a continuación: un análisis de las razones por las que cree que el socialismo ha perdido su credibilidad y por lo tanto la confianza de muchos de sus votantes. Y todo apunta en una dirección: su líder.

“Los continuos ‘cambios’ en la actuación del Gobierno de Sánchez (por utilizar términos de algún que otro predicador socialista) para contentar a sus cuasi coaligados partidos independentistas han contaminado de forma preocupante la realidad política”, escribir un Bofill que cree que todo ello ha podido llevar a confundir a gran parte del electorado con las ideas de que “ser nacionalista es ser de izquierdas” o de que un bloque puede ser progresista también cuando se incluyen en él organizaciones excluyentes y xenófobas tales como Junts, ERC o Bildu.

Lo ocurrido en Galicia es para el también exeurodiputado el claro ejemplo, con destacados líderes socialistas asegurando durante la campaña que BNG y PSOE son prácticamente iguales. Destaca aquí a una portavoz del PSOE que durante la noche electoral llegó a asegurar que lo importante de las elecciones era que “la izquierda había subido”. Argumentos que para Bofill no son los adecuados después de haber perdido 5 escaños de unos comicios a otros.

Lo más grave de la mutación del actual PSOE es que ha pasado de ser un partido cuya finalidad principal era llegar al poder para defender la igualdad de todos los españoles -al margen de cuál fuera la región o autonomía en la que vivieran- a ser un partido en el que parece primar solamente el interés del líder por mantenerse en el poder

“Insisto en que la disgregación y debilidad electoral territorial del PSOE responde, en mi opinión, a la pérdida de uno de sus rasgos políticos esenciales: el de ser una organización históricamente integradora de España”, defiende el veterano socialista que con este artículo se une a los Felipe González, Alfonso Guerra y compañía que se han rebelado contra el actual PSOE.

Al igual que ellos también dedica parte de sus críticas a una Ley de Amnistía que considera está poniendo en peligro la concordia, convivencia y sobre todo esa igualdad entre todos los españoles. Todo ello parte de un intercambio de poder por impunidad penal: “Una proposición de ley del Grupo Parlamentario Socialista sirve de instrumento para que sediciosos y prófugos hagan una Ley de Amnistía a su medida y, de esta forma, burlar la Constitución y a los tribunales”.

Por respeto a los que fueron militantes antes que los que militamos actualmente, me rebelo contra lo que, a mi parecer –ojalá me equivoque– parece ser una carcasa hueca, vacía, sin los principios y valores ideológicos que históricamente lo identificaron

“Siempre lucharé por que el partido en el que llevo militando 50 años no se convierta en un simple esqueleto presidido por unas rentables siglas electorales: PSOE”, finaliza su contundente artículo Pedro Bofill.

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