| 26 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Yolanda Díaz
Yolanda Díaz

"Frente amplio": así llama Podemos al movimiento que quiere implantar con Díaz

La tensión entre Yolanda Díaz y la vieja guardia de Podemos es evidente, pero esconde un punto en común: impulsar un nuevo "Frente Popular" con una cara visible y el partido detrás mandando.

| Javier Rodríguez España

Pocos lo recuerdan ya, pero hace una década larga, cuando Yolanda Díaz ya era alguien en la IU gallega, dio trabajo a Pablo Iglesias como asesor. Y allí comenzó una intensa amistad que, con el tiempo, se extendió a su pareja, Irene Montero, íntima de la hoy vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.

Con vitola sindical y laboral, Díaz nunca tuvo suerte electoral en su tierra, pero aquel contacto iniciático con Iglesias proyectó su carrera política en Madrid hasta convertirse en la gran esperanza de la izquierda al margen del PSOE: fue Iglesias, muy apoyado en Juan Carlos Monedero, quien vio en ella una cara alternativa para sustituirle cuando, tras su fracaso el 4M, se dio cuenta de que mantenerse al frente de Podemos acabaría trasladándole su agotamiento.

Pero no fue una elección incondicional, según reconocen a ESdiario fuentes del entorno de Podemos: el plan inicial era Irene Montero, pero la sucesión prevista se chamuscó en la misma hoguera de desgaste de Iglesias, ambos muy tocados desde que Galapagar sustituyó a Vallecas o Rivas Vaciamadrid en las direcciones de sus DNI.

 

La solución, aceptada por Díaz ya con recelos, fue convertirla a ella en referencia de Podemos en el Gobierno desde la vicepresidencia, pero mantener el control del partido y del grupo parlamentario a través de la nueva secretaria general, Ione Belarra, y de la propia ministra de Igualdad.

"No manda ni controla ninguno de los dos", explica a este periódico una diputada de un partido cercano a Podemos que conoce bien su sala de máquinas y a la vicepresidenta. La propia Díaz lo sabía y, tras aceptar el encargo, ya quedó con la mosca detrás de la oreja, hasta el punto de que poco después de ser aupada al Gobierno se encargó de lanzarles un primer mensaje a Belarra y Montero en sus charlas internas: "Ya veremos si soy la candidata a las Elecciones Generales".

Monedero es el ideólogo

Detrás de esa idea, desarrollada en sus largas conversaciones con el enlace entre todos que sigue siendo Juan Carlos Monedero desde el Instituto 25M, está su última iniciativa, muy parecida a la que Manuela Carmena intentó desarrollar en Madrid o las extintas "mareas" en Galicia: crear una plataforma "de las izquierdas" que esconda las marcas individuales y apueste por una colectiva pendiente de elegir.

Ésa es la exigencia de Yolanda Díaz que Podemos debe aceptar para que ella tire del carro y tenga la oportunidad de compensar, con su buena imagen personal, el bajón electoral del partido al que nunca ha pertenecido ni pertenecerá: salió de IU, con alivio de Alberto Garzón, con quien nunca mantuvo una relación estrecha, y jamás se "inscribió" en Podemos.

Y esta comunista confesa, de la IU de Cayo Lara, madre de Carmela y pareja de un delineante; no piensa hacerlo. Quiere una especie de "dream team" de lo que para los suyos es la izquierda alternativa y para otros el populismo más radical, donde figuren las fuerzas de Ada Colau en Cataluña; de Mónica Oltra en Valencia y de Íñigo Errejón en Madrid, donde su partido padece la enésima fractura interna con una lucha a cara de perro con los restos del carmenismo.

Yolanda Díaz quiere una plataforma sin la marca de Podemos y Monedero le pone nombre: el movimiento de un "Frente amplio"

Una pirueta compleja que pretende presentar como algo nuevo un producto viejo como las mareas, el trasunto autonómico de los círculos germinales de Podemos que sumó en una marca el magma de siglas regionales que cosecharon buenos resultados en 2015 y después desaparecieron de los parlamentos regionales y los ayuntamientos con estrépito.

Lo curioso es que, según confirma este periódico, Podemos está de acuerdo en esa línea de trabajo pero recela de Díaz, de quien teme que su hiperliderazgo le lleve a prescindir más de la cuenta de un partido que pone condiciones: una cosa es diluir la marca externamente y otra, bien distinta, hacerlo internamente.

 

Un ejemplo de esa teoría es Bildu, una amalgama de formaciones abertzales y radicales que, de puertas para adentro, está dominada por Sortu, el partido hegemónico en esa coalición percibida como heredera de Batasuna aunque sume restos de otras siglas ajenas a aquella marca siniestra.

Pero donde de verdad se inspira Podemos, y en concreto Monedero e Iglesias, es en la idea de crear un "movimiento" popular que le permita mantener dos discursos y presencias: una desde el Gobierno y otra en la calle. Una con sus cargos públicos, y otra con sus afiliados.

El "Frente amplio"

El director del Instituto 25M, que vuelve a estar con Iglesias codo con codo casi a diario, le ha puesto incluso nombre en sus conversaciones privadas con todos los protagonistas: lo llama "Frente amplio". Que Yolanda Díaz lo encabece es muy probable, aunque el PSOE la estará esperando si al final opta por un Plan B. Pero que lo controle con mano de hierro es otra cosa: ahí siguen sus viejos amigos Pablo e Irene para frenar su ímpetu. Falta por saber si se dejará.