| 12 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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González Laya este miércoles en la sede del Ministerio.
González Laya este miércoles en la sede del Ministerio.

González Laya entra en las quinielas de la próxima crisis de gobierno

La ministra de Asuntos Exteriores ha quedado muy tocada en la crisis con Marruecos, que no supo ver a pesar de que su jefe de Gabinete conoce muy bien cómo se las gasta Mohamed VI.

| Ana Martín España

La imagen de la ministra de Asuntos Exteriores ha quedado seriamente dañada tras lo que desde el Ministerio del Interior consideran "un error de novato" con el traslado a hurtadillas del líder del Frente Polisario a un hospital de Logroño.

Tal es así que Arancha González Laya ha entrado directa en las quinielas de la crisis de gobierno que, más pronto que tarde, barrunta Pedro Sánchez para dar un impulso político a su Gobierno a mitad de legislatura. 

El presidente del Ejecutivo y también Fernando Grande-Marlaska han evitado hacer el más mínimo reproche en público a la titular de Exteriores, que incluso fue incluida en el comité de crisis organizado en Moncloa el martes. 

Sin embargo, de puertas adentro, incluso intramuros del propio Ministerio, el papel de González Laya está siendo muy cuestionado. No solo por su ingenuidad en la operación Brahim Gali, sino porque minusvaloró las advertencias del país de Mohamed VI ante el propio Sánchez.

El presidente hizo caso a su ministra a pesar de la información que le trasladó el titular de Interior directamente de la Policía y la Guardia Civil: que Marruecos no se iba a quedar de brazos cruzados. Se quedaron cortos.

La titular de Exteriores no tuvo más remedio que acabar reconociendo este miércoles en RNE que el líder saharaui fue el detonante -"era y es un gesto humanitario", se defendió- solo 48 horas después de haber negado que una y otra cosa tuvieran algo que ver. 

Aun este miércoles nadie encontraba ni pies ni cabeza a tamaño entuerto. Menos aún teniendo en cuenta que el jefe de Gabinete de González Laya es el diplomático Camilo Villarino, que fue ministro consejero de la embajada de España en Rabat entre 2013 y 2017 y por tanto conoce bien cómo se las gasta el régimen alahuita. 

Camilo Villarino, el jefe de Gabinete de la ministra González Laya.

 

De hecho el nombre de Villarino, que ya fue jefe de Gabinete con los dos antecesores de González Laya, el popular Alfonso Dastis y el socialista Josep Borrell, ha sobrevolado en los últimos meses los mentideros diplomáticos como posible nuevo embajador en Marruecos en sustitución de Ricardo Díez-Hochleitner Rodríguez. A quien, por cierto, la ministra no ha llamado a consultas como sí ha hecho Marruecos con su embajadora en España, Karima Benyaich.

El desparpajo con el que esta última habló a la prensa española tras un encuentro con González Laya el martes en la sede del Ministerio, reconociendo las represalias de Marruecos, tampoco han ayudado a la ministra. Ni la petición de dimisión o cese por parte de varios sindicatos policiales.

¿Será capaz de sobreponerse González Laya a esta crisis que no acabará de un día para otro (por más que Sánchez quiera pasar página cuanto antes) o ha quedado herida de muerte? Todo depende del presidente.