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La escabechina que prepara Sánchez en puestos clave del Estado para blindarse

CNI, embajadas, RTVE, el Banco de España y decenas de empresas públicas dependientes del Gobierno. El PP espera una purga brutal en órganos clave del aparato del Estado.

Pedro Sánchez, posando en el Hemiciclo ya como presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez, posando en el Hemiciclo ya como presidente del Gobierno.

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¿Revolución o cambio tranquilo? Esta es la pregunta que planea sobre la clase política española tras el tsunami provocado por el triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez, que le ha convertido este viernes en el séptimo presidente de España.

El cambio de partido en el Palacio de la Moncloa solamente blinda a los cuatro cargos institucionales, pilares de la democracia española, al margen de la Corona. Es decir, Ana Pastor, Pío García-Escudero, Carlos Lesmes y José Antonio González Rivas, seguirán al frente del Congreso, Senado, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, respectivamente.

A partir de ahí, Pedro Sánchez tiene manos libres -y sus socios lo exigen ya- para hacer su particular escabechina. Al margen de los cerca de 1.500 altos cargos del PP -370 designados entre ministros, secretarios de Estado y directores generales, y el resto asesores contratados- que deberán abandonar sus despachos en las próximas horas, una decena de responsables en destinos sensibles están amenazados desde este viernes de ser purgados.

Uno de los relevos que se baraja ya, y así lo han exigido ERC y PDeCAT en sus negociaciones con Sánchez, es el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, impulsor de la estrategia legal contra Puigdemont y el resto de los encarcelados y procesados por el 1-O tras asumir el cargo tras el fallecimiento de José Manuel Maza. Sánchez Melgar cesa por ley cuando cae el gobierno que lo nombró aunque podría ser ratificado. Improbable.

Será el nuevo ministro de Justicia de Sánchez, cargo para el que ya circula el nombre de Margarita Robles, el que decida el nombre del sucesor de Sánchez Melgar, ya en funciones pese a llevar escasos seis meses en el cargo.

Otro de los puestos sensibles que Sánchez parece dispuesto a renovar es el del máximo responsable del Centro Nacional de Inteligencia, Felix Sánz Roldán, nombrado por Zapatero y ratificado en su cargo por Rajoy. Un sector del PSOE, según las fuentes consultadas por ESdiario, va a sugerir a Sánchez su continuidad dado lo "sensible" del organismo.

Pero cabe recordar que en la pasada legislatura, cuando Sánchez negociaba el apoyo de Podemos para ser investido, Pablo Iglesias exigió la vicepresidencia del Gobierno y, también, el CNI. El partido morado ha hecho a las llamadas "cloacas del Estado" las responsables de las informaciones sobre su lazos con Irán y Venezuela y, más recientemente, de la filtración de la compra del chalet de Iglesias y Montero en Galapagar.

Pedro Sánchez saluda a Pablo Iglesias tras confirmarse la victoria de la moción y su nombramiento como presidente del Gobierno.


La escabechina se da por segura en ambientes diplomáticos con tres objetivos prioritarios para Sánchez. Las embajadas en la Unión Europea, en Washington y en Nueva York, la de Naciones Unidas. Se da la circunstancia de que las dos últimas están ocupadas por dos próximos excolaboradores de Rajoy. Y bestias negras de Podemos, uno; y de los independentistas catalanes, el segundo.

Se trata del exministro de Defensa, Pedro Morenés; y del exjefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, recién llegado al cargo. Ante la UE, el representante de España es Pablo García-Berdoy.

En el ámbito económico hay expectación por saber si Sánchez ratifica la propuesta del nombramiento, anunciado esta misma semana, del nuevo gobernador del Banco de España. Rajoy había propuesto ya el nombre de Pablo Fernández de Cos en sustitución de Luis Linde.

Pero se da la circunstancia de que la moción de censura del PSOE dio al traste con el acuerdo que el PP y los socialistas tenían para situar al exsecretario de Estado de Economía de Zapatero, David Vegara, como subgobernador y número dos de Fernández de Cos. Sánchez puede optar ahora por colocar a Vegara al frente de otra entidad decisiva.

En el ámbito económico, van a caer también los presidentes de la SEPI y el ICO, Pilar Platero y Pablo Zalba. Y con ellos los presidentes de una decena de empresas públicas dependientes de La Moncloa.

La purga va llegar también, y así lo anunció Sánchez este jueves durante su discurso en la tribuna del Congreso, a los medios públicos, TVE y Radio Nacional. Se espera una ardua batalla entre PSOE y Podemos por el control de sus servicios informativos.

Y esta por ver si el nuevo ministro de Defensa mantiene en su cargo al jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Fernando Alejandre, nombrado hace apenas un año por María Dolores de Cospedal.

Llegan tiempos convulsos a la Administración del Estado. Y a muchos de sus puestos claves un PSOE ávido de poder, seis años y medio después de que Zapatero abandonara La Moncloa. Y de unos socios, Podemos, dispuestos a cobrarse su imprescindible apoyo.

De momento, este viernes tras ser elegido presidente, Sánchez ha llamado a su despacho en las dependencias de su Grupo Parlamentario al hombre que más sabe en el PSOE de traspasos de poder, José Enrique Serrano, exjefe de gabinete de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. El encargo: diseñar los decretos con la nueva estructura del Gobierno y los próximos nombramientos. Comienza la era Sánchez.

Sánchez saluda a Pablo Iglesias.

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Sánchez, aclamado por los suyos tras ser investido.

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