| 14 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El Rey Felipe, en el avión que le llevó a Quito
El Rey Felipe, en el avión que le llevó a Quito

El gesto del Rey Felipe con Casado que nunca tuvo con un jefe de la oposición

Don Felipe ha tenido un detalle sin precedentes con el presidente del PP que coincide con otro frente para el Gobierno a sumar al de Marruecos: su debilidad en Latinoamérica.

| Javier Rodríguez España

Pablo Casado está en Ecuador para la toma de posesión de su nuevo presidente, Guillermo Lasso, el exbanquero conservador que ha cerrado la era populista de Lenín Moreno, la mano derecha de Rafael Correa durante años que, pese a enfrentarse por momentos a Nicolás Maduro, adoptó una parte de su agenda "bolivariana".

Pero el presidente del PP no ha llegado a Quito ese fin de semana de cualquier manera. Lo ha hecho en el avión del Rey, presente en la investidura de un mandatario que quiere llevar a su país por senderos que le alejen de Caracas o La Habana y el acerquen a Santiago, Bruselas o Washington.

El gesto de Felipe VI no tiene precedentes: nunca, en sus incontables viajes como Príncipe o Jefe de Estado, había invitado a un jefe de la Oposición, un gesto bien simbólico con Casado, que no forma parte de la expedición oficial española, limitada al Monarca y a la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

 

Fuentes oficiales han confirmado a ESdiario que la inclusión de Casado en la tripulación del Airbus 310, uno de los dos aviones de ese tipo que utilizan indistintamente el Rey y el presidente del Gobierno; llegó por invitación personal del Jefe del Estado, tan inusual como oportuna.

Casado y Lasso tendrán en el futuro una estrecha relación, con la que el nuevo presidente ecuatoriano ya tiene con el Partido Popular Europeo y con referentes del centroderecha mundial: este mismo fin de semana, sin ir más lejos, mantuvo un encuentro con José María Aznar y con Andrés Pastrana, expresidentes de España y de Colombia respectivamente.

Casado, bien en Bruselas o en Madrid, bien desde la oposición o en el Gobierno a partir de 2023 si lo logra; será un puntal del movimiento atlantista que, entre ambos lados del charco, pretende compensar la deriva populista de Sudamérica y las tensiones que provoca en países alejados del chavismo como Chile, Perú y ahora Ecuador.

 

Pablo Casado, este lunes con Guillermo Lasso, presidente electo de Ecuador

El papel internacional del Rey cobra especial importancia en un momento en el que a la diplomacia española se le amontonan los problemas: el más relevante con Marruecos, que dista mucho de estar solventado y dependerá del futuro inmediato del líder Polisario internado en Logroño. Pero tampoco las cosas marchan bien en Bruselas, muy encima de Moncloa por las dudas que suscita su plan de inversión con los fondos europeos.

Incluso la posición en Latinoamérica está debilitada, ya desde hace años, por bandazos constantes y una situación sanitaria que dificulta las relaciones. Y de ello da cuenta incluso un conflicto existente en la institución que teóricamente hace de puente institucional entre España y los países "hermanos" al otro lado del charco.

España está "despistada" incluso en Latinoamérica, con líos internos en la institución que se encarga de ella

Se trata de la Casa de América. Allí, según ha sabido ESdiario en fuentes oficiales, se mantiene una batalla política larvada por el empeño de Pedro Sánchez, y más en concreto de Iván Redondo, de situar al frente a un diputado socialista de la Asamblea de Madrid, Borja Cabezón, sin una gran trayectoria profesional en este ámbito.

Cabezón, que llegó a ocupar la Dirección General de Asuntos Nacionales en Moncloa, es el secretario general del PSOE en Majadahonda y pasa por ser íntimo de la todopoderosa mano derecha de Sánchez.

Ayuso y Almeida tienen la palabra

Desde que en diciembre se promoviera su candidatura, no ha llegado a prosperar formalmente aún, pese a darse por hecha desde diciembre, por carecer del respaldo del Ayuntamiento de Madrid y de la Comunidad, que prefieren otro tipo de perfiles más diplomáticos.

El Consorcio Casa de América está formado por tres instituciones: el Ministerio de Asuntos Exteriores, unión europea y de Cooperación, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, que es además el propietario de la sede física de la institución, un llamativo palacete en el céntrico Paso de la Castellana. Cada una de ellas designa a tres representantes.

La presidencia del Consejo Rector es rotatoria cada dos años y, aunque en la actualidad la ostenta la ministra González Laya, los otros dos únicos miembros de ese órgano, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, tienen capacidad de control y decisión, para desesperación de Moncloa.