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El Supremo cambia los planes de Sánchez y enfría sus favores a Junqueras

El Alto Tribunal no le ha hecho el juego al Gobierno. Si los presos secesionistas quieren pasar la Navidad en casa solo les queda el auxilio del Gobierno en forma de indulto.

Una imagen del juicio del procés

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Andrea Jiménez

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El Tribunal Supremo ha dado un golpe en la mesa y no está dispuesto a que las sentencias que dictan sus magistrados se queden en nada para beneficiar y contentar a los socios del Gobierno. Por ello, han decidido revocar la semilibertad de la que gozaban a los nueve presos condenados por el procés, que había sido concedido por las instituciones penitenciarias catalanas.

Los jueces han tomado esta decisión ya que consideran que esta decisión ha sido prematura. De hecho, la Sala destaca que es preciso que transcurra un periodo de tiempo mayor para evaluar adecuadamente la evolución del interno y el tratamiento penitenciario, máxime cuando se trata de condenas elevadas (de 9 a 13 años de cárcel) de las que ninguno ha cumplido la mitad, y la mayoría ni siquiera una cuarta parte.

Además, también ha aceptado el recurso de la Fiscalía en relación a la aplicación a estos internos del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que suponía también un régimen de semilibertad, y que también les deniega, ya que considera que no hay conexión entre el programa de tratamiento que les permite gozar de este beneficio con un proceso de reinserción de los delitos cometidos, teniendo en cuenta, además que los presos jamás se han arrepentido.

Las medidas no llegaron a hacerse realidad para la mayor parte de los líderes independentistas, ya que quedaron en suspenso tras los respectivos recursos interpuestos por el Ministerio Público con excepción del 100.2 para Carme Forcadell y Dolors Bassa, que ahora dejarán de disfrutarlas.

Fue la propia Generalitar la que permitió que el exvicepresidente Oriol Junqueras; los exconsellers Jordi Turull, Josep Rull, Quim Forn, Dolors Bassa y Raül Romeva; la expresidenta del Parlament Carme Forcadell; el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart pudieran salir durante el día, estar en casa el fin de semana y sólo ir a dormir a la cárcel entre semana, algo que ahora el TS ha revocado, reiterando los argumentos que esgrimió en la resolución respecto a Carme Forcadell el pasado mes de julio.

De hecho, era precisamente el Alto Tribunal el que tenía facultades para decidir sobre los beneficios penitenciarios de los presos, en calidad de tribunal sentenciador y en los nueve autos emitidos, uno por cada uno de los presos, ha querido dejar claro que "ninguno de los acusados en este procedimiento ha sido condenado por perseguir la independencia de Cataluña".

Así, ha apuntado que "las ideas de reforma, incluso ruptura, del sistema constitucional no son, desde luego, delictivas. Su legitimidad es incuestionable, está fuera de cualquier duda. El pacto de convivencia proclamado por el poder constituyente no persigue al discrepante. Ampara y protege su ideología, aunque ésta atente a los pilares del sistema".

"El escarmiento, la venganza de Estado y la aplicación del derecho penitenciario del enemigo no deja ningún margen para las sorpresas"

Sin embargo, los independentistas ya han vuelto a cargar contra el Estado y contra el sistema judicial y han considerado esta sentencia como una "venganza". "El escarmiento, la venganza de Estado y la aplicación del derecho penitenciario del enemigo no deja ningún margen para las sorpresas", ha manifestado Turull en un mensaje en su cuenta de Twitter, mientras que el exconseller Raül Romeva ha insistido en que "poco a poco este Estado va convirtiéndose en una gran cárcel, una democracia fallida que están creando ellos mismos".

También Jordi Sànchez cree que la tenacidad del Estado y del TS para intentar "hundir" a los presos del 1-O es constante y previsible. "Retuercen la ley, cambian jurisprudencia, destrozan garantías penales y derechos. España lo vale. Y aquí, mientras, aún buscamos el hilo perdido que nos hizo ser tan fuertes el 1-O", ha apuntado.

Solo les queda la baza del indulto

De esta manera, si Junqueras y los demás presos condenados quieren pasar la Navidad en casa deberá ser el Gobierno el que tome la decisión. Deberá valorar en menos de un mes si concede los indultos a los separatistas, una vez que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ya anunció que el asunto está sobre la mesa para su evaluación y Podemos ya presiona para ello.

De hecho, en el debate de los Presupuestos Generales del Estado, el presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, urgió al ministro a acelerar la reforma de los delitos de sedición y rebelión y la tramitación de los indultos a favor de los condenados por el procés para garantizar la "normalidad" en las elecciones catalanas.

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