| 29 de Mayo de 2024 Director Benjamín López

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El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez; el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban; y la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua.
El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez; el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban; y la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua.

Arranca la legislatura vasca: más “aguas pantanosas” para Pedro Sánchez

Este martes ha quedado constituido en nuevo Parlamento de Vitoria surgido de las urnas del 21A. Y Bildu amenaza con dar mucha guerra al PNV y al PSOE, su socio preferente en el Congreso.

| Javier Ruiz de Vergara España

Sin apagarse aún los focos del escrutinio de las elecciones catalanas y con una creciente amenaza de bloqueo para el candidato del PSC y vencedor, Salvador Illa, esos mismos focos se han girado este martes hacia el otro frente electoral aún abierto: el del País Vasco. Todo ello a semanas de unas elecciones europeas que cerrarán este largo trimestre electoral y que puede abrir uno nuevo: el de un posible adelanto de las generales.

 

Porque si las cosas no pintan bien para Moncloa en Cataluña, tras el amago de plante de ERC y el órdago de Puigdemont anunciando que irá a la investidura, en el escenario vasco al presidente se le abre un nuevo lío: gobernar en coalición con uno de sus socios preferentes, el PNV, y tener en la oposición al otro aliado más fiel en el Congreso, Bildu.

El nuevo Parlamento de Vitoria nacido de las urnas del 21A se ha constituido este martes bajo la presidencia de la peneuvista Bakartxo Tejería, que repite en el cargo.

Mientras el ganador Imanol Pradales y el socialista Eneko Andueza siguen negociando los nombres de los futuros miembros del gobierno de coalición. Pero este lunes, al recoger sus actas, los parlamentarios de Bildu ya adelantaron su intención de no dar al nuevo ejecutivo “ni agua”.

Además, como informó este diario el lunes, Bildu mantiene un acuerdo estratégico con ERC, que por el momento parece dispuesto a aterrizar también en los bancos de la oposición en el Parlament o a forzar una repetición de las catalanas.

 

Sin embargo, lejos de encontrar calma en el oasis vasco y en vísperas de otra campaña electoral de las europeas a cara de perro, a Sánchez se le abre un nuevo frente en el País Vasco con un endiablado juego de equilibrios: gobernar con el partido que le aupó en la moción de censura y al que el PSOE considera su “socio preferente” y aguantar los embustes de su otra pareja de hecho en el Congreso, Bildu. El enésimo ejercicio del “sálvese quien pueda” made in sanchismo.