| 22 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias
Pablo Iglesias

Pablo Iglesias, el mejor aliado de Feijóo

Todo apunta que la aprobación de los presupuestos generales no corre peligro pero, a estas alturas tampoco habría que descartarlo.

| Esther Jaén España

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De la gran hecatombe que se le ha venido encima al Gobierno y a la izquierda en general a raíz de que hayan aflorado las primeras reducciones de condena a violadores por la aplicación de la flamante ley de “solo sí es sí”, solamente cabe contar como decisiones positivas, la intención de dejar para mejor vida otras Leyes, como la Ley Trans o la de Vivienda, que formaban parte de su compromiso con su socio de Unidas Podemos y que, según fuentes socialistas, ya no van a ver la luz.

Eso es, al menos, lo que aseguran dirigentes del PSOE, temerosos de que cualquiera de esas leyes pueda acabar en un descalzaperros similar al que han provocado los primeros efectos adversos de la Ley del “solo sí es sí”, no solo por las reducciones de condenas no deseadas, sino por la reacción inicial de la ministra Irene Montero, y su equipo, achacando el desaguisado a la acción de una supuesta caterva de jueces machistas y fachas…todo un despropósito al que ni Pedro Sánchez, ni Yolanda Díaz han querido apuntarse.

 

El caso es que la furia de Pablo Iglesias, que anunció su dimisión, pero nunca terminó de irse, ha estallado y ha arremetido contra Yolanda Díaz, con la que su relación no solamente es inexistente, sino parece que le tiene la guerra declarada hasta el punto que prefiere ver a la izquierda en la oposición, que ver una izquierda sobre la que no pueda influir, mandar y decidir, desde su falso retiro.

El mensaje de Pablo Iglesias se dirige, en primer lugar, a Yolanda Díaz, es cierto, pero también pone el foco en un PSOE que no se ha cortado a la hora de desmarcarse de Irene Montero y a la que han criticado abiertamente quienes, desde dentro del propio PSOE, ya advirtieron con escasa fortuna de que el Ministerio de Igualdad legislaba peligrosamente, creando inseguridad jurídica y sin dejarse ayudar, por no enmendar una sola coma. Todo ello ha ocurrido mientras el presidente del Gobierno y líder del PSOE estaba fuera de España, aunque Iglesias sabe que, a una sola señal de Sánchez, el coro crítico contra Montero hubiese puesto sordina a tanto reproche. 

Pablo Iglesias ha disparado sus dardos contra aquella que él mismo designó en su día, pero que pretende hacer las cosas a su manera y no como él diga. Pero está por ver si Iglesias decide ir también a por el socio mayor, a por el PSOE y su líder Pedro Sánchez y dar una patada al frágil tablero de la izquierda gobernante. 

 Todo apunta que la aprobación de los presupuestos generales no corre peligro pero, a estas alturas y vista la virulencia con la que arremete Iglesias contra propios y extraños, tampoco habría que descartarlo. En todo caso, los socialistas dan por amortizada la legislatura, al menos en lo que a la sociedad PSOE-Unidas Podemos se refiere con la aprobación de los Presupuestos para 2023 y para ello se escudan en otros socios parlamentarios, que han manifestado su estupor ante los efectos
perversos y probablemente previsibles de la Ley de “solo sí es sí” y que ahora exigen la modificación inmediata del texto legal. Esos mismos que -aseguran desde el PSOE- no tienen ya nada claro avalar nueva legislación que pueda acabar generando un caos similar al generado por esta Ley.

Fácil se lo están poniendo a Alberto Núñez Feijóo desde el bloque de la izquierda y, si Pablo Iglesias sigue con su actitud más destructiva que combativa, el líder del PP bien haría en comprarse un buen cubo de palomitas y disfrutar del espectáculo. No tiene ni que intervenir. Simplemente disfrutar del espectáculo de ver desmoronarse al bloque de la izquierda.