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La gran fake de Sánchez: se fue a la playa con los contagios en cifras de abril

El presidente del Gobierno tenía datos de Sanidad que demostraban que la primera ola nunca se fue, pero decidió cantar victoria y marcharse a Lanzarote con el virus ya desatado.

Sánchez se marchó a Lanzarote sabiendo que los contagios ya eran como en abril

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Casi toda España está ya en confinamiento perimetral, con honrosas excepciones. Del "encierro domiciliario" se habla más que nunca y nadie lo descarta en dos o tres semanas. Los muertos diarios ya están en cifras de abril, con cerca de 400 fallecidos en la última jornada consignada por Sanidad. La hostelería echa el cierre en medio país y la sensación de que noviembre será un nuevo marzo se extiende entre el miedo y el desánimo.

Ante ese panorama, agravado por una situación económica terminal según la Comisión Europea, el Banco de España y la AIREF que sólo niega Moncloa, el Gobierno se comporta como si la segunda ola fuera imprevisible, con el mismo discurso que ya utilizó en marzo y el mismo poco aprecio por la verdad.

Los datos recabados por ESdiario demuestran sin embargo que, de manera incomprensible, Pedro Sánchez dio por vencido al virus cuando los contagios ya se disparaban y mantuvo la desidia cuando ya estaban en cifras de marzo.

Desde el mes de junio y durante todo julio el Gobierno se vanaglorió en reiteradas ocasiones de haber “vencido al virus”. Y el propio presidente, en sede parlamentaria, incluso llegó a presumir de que su gestión había “salvado 450.000 vidas”.

En realidad, la “tregua sanitaria” no existía, o fue muy breve y a consecuencia solo del largo confinamiento. Solo se explica que se difundiera esa teoría de la “victoria” para montar el relato de una supuesta “segunda ola” que borre los errores de la primera y cargue en las Comunidades Autónomas los estragos de ahora. "No hay segunda ola porque la primera nunca se fue", resumen a este periódico fuentes de la comisión del Senado centrada en el estudio de la COVID.

Las pruebas son concluyentes, pues todas las cifras proceden del propio Ministerio de Sanidad. Cuando Sánchez acudió al Congreso el 26 de julio para recibir aplausos por su gestión de la pandemia y sus supuestos acuerdos económicos con Europa, el número de contagios diarios en España fue exactamente de 1822 y dos días después se puso ya en 3017. Para que se hagan una idea, eran cifras ya muy similares a las de la primera quincena de abril, cuando pasamos de 288 muertos acumulados a casi 20.000.

No hay segunda ola porque es la misma que en marzo. Y Sánchez ya tenía los datos cuando cantó victoria y se marchó de vacaciones

Pero hay más, mucho más: cuando el 5 de agosto Sánchez se fue de vacaciones a Lanzarote, los contagios diarios ya estaban disparados del todo: ese mismo día Sanidad consignó 4.515, exactamente diez veces más que el mismo día del mes anterior, junio, y los mismos números que el 31 de marzo, con la epidemia ya desatada.

Desde entonces hasta ahora, la curva no ha dejado de subir hasta alcanzar el tope de 20.640 el 20 de octubre, la peor jornada hasta ahora. Las cifras demuestran, sin asomo de dudas, que salvo un periodo vale en mayo y junio por el confinamiento, el virus siempre ha estado ahí y Sanidad siempre ha sabido que los contagios crecían porque todos y cada uno de los datos aquí ofrecidos proceden del propio Ministerio.

Es importante entender esta secuencia porque enlaza, por segunda vez, con una estrategia temeraria del Gobierno que ha producido estragos sociales, sanitarios y económicos sin parangón. En marzo se apeló a la “sorpresa” de la pandemia pese a que está documentada la existencia de alertas internacionales durante enero, febrero y comienzo de marzo.

Y ahora se repite el mismo “modus operandi” para convertir de nuevo en imprevisible lo que en realidad era bien conocido: el virus nunca se fue y los contagios siguieron subiendo mientras el mensaje oficial era de “victoria”.

El calendario "mutante" de la vacuna

Es importante establecer el relato correcto porque explica la secuencia posterior: de nuevo un estado de alarma sin parangón en Europa por su longevidad. Y, sin embargo, una absoluta omisión del Gobierno en la gestión directa de las responsabilidades, cedidas a unas Comunidades desbordadas y con herramientas jurídicas insuficientes., como se quejan representantes sanitarios de dos de ellas a ESdiario.

Nadie en Sanidad, desde el Ministerio hasta los representantes de distintos partidos consultados por este periódico, se atreve a hacer una previsión, porque todas cambian, bien por los acontecimientos, bien por la estrategia de Sánchez de ir ganando tiempo.

El último ejemplo lo pone el lanzamiento de la vacuna: mientras Salvador Illa lo anunció antes del verano para este otoño; Fernando Simón señaló diciembre o enero como fechas probable del comienzo de la campaña y, a la vez, Pedro Sánchez la pospuso hasta el próximo mes de mayo. "Y así todo", lamentan las mismas fuentes.

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