| 16 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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La guerra por la celebración del 8M enfrenta a la izquierda en media España

Los sindicatos han anunciado que denunciarán ante los tribunales la prohibición de la manifestación feminista madrileña, mientras el Gobierno permite que se celebren en otros lugares.

| Andrea Jiménez España

A tan solo tres días del 8M la guerra por su celebración está en su punto más alto.  La izquierda se ha partido en dos, como ya escenificó la propia Irene Montero este jueves después de que la Delegación del Gobierno en Madrid prohibiese las concentraciones feministas ante el riesgo evidente por la pandemia, aunque sí que se permitirán en otros puntos de la geografía española, donde ya hay organizados más de 450 actos.

El anuncio por parte del delegado del Gobierno de que no permitiría ninguna concentración en la calle ante el peligro para la salud pública que ello supone ha sido el detonante de una guerra silenciosa que ya se estaba cociendo en el seno del Gobierno.

 La orden directa de Moncloa de que ningún miembro del Gobierno acudiese a las marchas fue contestada por la ministra de Igualdad, que reconoció que no acudía porque no tenía permiso para ello como representante del Ejecutivo, aunque cargó contra la decisión acusando a la Delegación de querer "negarnos el derecho a la calle que tanto nos costó conseguir. La calle para estudiar, para trabajar, para reivindicar y conquistar derechos".

A esta crítica ahora se suman los sindicatos madrileños, UGT y CCOO que dan un maso más al anunciar que llevarán a los tribunales la prohibición por parte de la Delegación de Gobierno en Madrid de su concentración, que habían convocado como cada año en la Plaza de Cibeles, por el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, ya que han aseguran que se ha negado "de manera irregular".

Los representantes sindicales han criticado que se trate de "demonizar y criminalizar" el movimiento feminista del 8M y han defendido que un alto porcentaje de las concentraciones presentadas ante la Delegación están "ajustadas a derecho".

Junto a ellos también la secretaria de Estado para la Agenda 2030, Ione Belarra, no ve "de recibo criminalizar el movimiento feminista" con la prohibición de las movilizaciones del 8 de marzo en Madrid y se ha mostrado convencida de que los colectivos demostrarán que el 8M "está más vivo que nunca".

 

En una entrevista en TVE, Belarra ha asegurado que "el feminismo es el movimiento emancipador más potente que ha dado este país en los últimos años y que las mujeres han impulsado cambios trascendentales en la sociedad".

Pero mientras sindicatos, colectivos feministas y Podemos cargan contra la prohibición de la marcha, desde el ala socialista del Gobierno, con Carmen Calvo a la cabeza se intenta justificar esta decisión, que no esconde más que el miedo a que se vuelva a repetir una situación como la del año pasado, donde miles de personas se congregaron en las calles ante la pasividad de un Ejecutivo que quería seguir marcando su agenda ideológica pese a la pandemia.

Carmen Calvo defiende que en otros lugares sí haya manifestaciones

Por ello, Calvo ha defendido que se hayan prohibido todas las manifestaciones y concentraciones convocadas en Madrid, pero no en otros lugares, porque es en la capital donde siempre se producen las movilizaciones "más grandes y más importantes", y donde ahora se están registrando también los peores datos de coronavirus.

"No es un lugar normal. Madrid es la capital del Estado. Cualquier manifestación en Madrid siempre es la más grande y la más importante. Y los datos de Madrid precisamente junto con los de Ceuta y Melilla no son los mejores de nuestro país", ha asegurado.

De este modo, Calvo ha abogado por adoptar ante esta cita "criterios ponderados" y ha defendido así la decisión de la Delegación del Gobierno en Madrid de prohibir estos actos, al entender que "en un lugar tan grande desde el punto de vista de la densidad demográfica", las manifestaciones podían llevar "a una concentración de personas que haga retroceder en la situación pandémica".

Carmen Calvo justifica prohibirlas en Madrid pero no en el resto de España donde hay más de 450 actos convocados

 

"Esta es la razón por la que otro tipo de manifestaciones más pequeñas, más acotadas, en cualquier lugar del España, pueden ser más asumibles y en Madrid pueden significar alguna posibilidad de estar en riesgo", ha afirmado, al tiempo que ha defendido que el Gobierno es feminista y que está "volcadísimo" con la celebración del 8M, aunque tenga que ser de forma distinta.

Sin embargo, esa forma distinta a la que se ha referido Calvo, no es en realidad tan diferente en otros puntos de la geografía española ya que hay más de 450 actos convocados en toda España y entre ellos habrá más de 200 manifestaciones, a pesar de que el Gobierno asegura que ya ha cancelado las 80 convocadas en Madrid. 

El PP exige que se prohíban en todo el territorio

Por ello, parece que la guerra sigue recrudenciéndose ya que es complicado de explicar, pese a los intentos de Calvo, que se permitan en otros lugares. De hecho, el PP ya ha exigido al Gobierno que se extiend la prohibición a todas las Comunidades Autónomas, algo que, a su entender, evidencia que antepone la política a la salud como ocurrió hace un año.

"Lo vivo como una gran decepción de nuevo. De verdad, que no vuelvan a repetir lo que fue tan grave para tantos ciudadanos de nuestro país", ha declarado la vicesecretaria de Política Social del PP, Ana Pastor, en un podcast difundido por el partido.

Pastor, que se ha definido como una "feminista convencida", ha apostado por ofrecer soluciones porque sigue "habiendo discriminación y desigualdad", pero ha asegurado que el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos "vale mucho para la propaganda y la algarada, pero para las políticas reales no vale".