| 26 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Albares y Laya en el intercambio de la cartera de Exteriores.
Albares y Laya en el intercambio de la cartera de Exteriores.

Primer incendio en Exteriores: lío con los nuevos embajadores de Albares

El nuevo ministro ha roto una tradición y ha vetado el nombramiento del antiguo número dos de González Laya. Y esa decisión ha provocado un efecto inesperado.

| J.R.V España

José Manuel Albares llegó al cargo poniendo literalmente patas arriba el Ministerio de Exteriores para borrar todo el legado de su antecesora, Arancha González Laya. Y como informó ESdiario, el nuevo jefe de la diplomacia optó por purgar a todos los altos cargos de la anterior etapa.

Y ahora la polémica ha llegado tras el veto del propio Albares, rompiendo una tradición en aquella casa, al plácet solicitado para que Camilo Villarino, que fue jefe de gabinete de Laya, fuera el nuevo embajador en Rusia. Una decisión que ha provocado un efecto en cadena, con el cambio de otros nombramientos previstos.

En Exteriores aseguran que la retirada de plácet no tiene nada que ver con que Villarino haya sido citado a declarar como imputado por un juez de Zaragoza en relación con la polémica y clandestina llegada a España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, el pasado mes de abril por motivos humanitarios. La declaración, prevista inicialmente para el 1 de septiembre, se producirá finalmente el 13 de septiembre.

El propio Albares se refirió a estos cambios en su primera comparecencia el pasado 30 de agosto en la Comisión de Exteriores del Congreso, negando que la retirada del plácet sea una concesión a Marruecos, que situó a González Laya como responsable máxima de la crisis diplomática entre los dos países a resultas de la acogida de Ghali y que como telón de fondo tenía en realidad el rechazo del Gobierno a reconocer el Sáhara Occidental como marroquí.

El ministro dijo entonces que es partidario de "buscar cierta especialización" en el nombramiento de los embajadores, "especialmente en países muy relevantes", como es el caso de Rusia, "en la medida de lo posible".

El nombramiento de embajadores es potestad del ministro, si bien debe ser aprobado en Consejo de Ministros. No obstante, esta decisión de Albares ha sido recibida con cierta "sorpresa y estupor" entre los diplomáticos, ya que sería la primera vez que con un cambio de ministro dentro de un mismo gobierno se retiran plácet ya solicitados previamente.

El veto a Villarino ha provocado un efecto en cadena ya que el embajador en Sudáfrica será finalmente Raimundo Robredo, actual director general para África Subsahariana, pero para quien González Laya ya había pedido el plácet para Tailandia.

El ministro de Exteriores también tiene que terminar de completar los nombramientos de varios embajadores más, para algunos de los cuales dejó solicitado ya el plácet González Laya antes de su cese el pasado 10 de julio y tras meses de impás que habían provocado malestar entre los miembros de la Carrera Diplomática.

Entre los huecos que Albares debe completar figuran también la Embajada en París, que él ocupaba hasta su nombramiento como embajador, o la de Venezuela, donde el encargado de negocios -España mantiene rebajadas las relaciones diplomáticas con este país- era Juan Fernández Trigo, nuevo secretario general para Iberoamérica y el Caribe y el Español en el Mundo.

Además, el ministro tiene que decidir también qué ocurre con el nuevo embajador en Afganistán, Ricardo Losa, nombrado el pasado 3 de agosto pero que no llegó a tomar posesión del cargo después de que la ofensiva talibán concluyera con la toma de Kabul el pasado 15 de agosto.