| 24 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Feijóo, junto a Ayuso y otros dirigentes del PP, celebra la victoria desde el balcón instalado en la sede del partido en la calle Génova
Feijóo, junto a Ayuso y otros dirigentes del PP, celebra la victoria desde el balcón instalado en la sede del partido en la calle Génova

Feijóo se presentará a la investidura y Sánchez se autoproclama vencedor

El PSOE de Pedro Sánchez tiene una oportunidad de poder reeditar su gobierno Frankenstein si mete a Puigdemont en la ecuación. Vox perdió una veintena de escaños y no podrá ni influir.

| Benjamín López España

La noche electoral más increíble que se recuerda dio una victoria insuficiente al PP en una jornada en que la realidad superó a las encuestas y dibujó una España ingobernable. La victoria de Alberto Núñez Feijóo supo muy amarga en Génova porque estuvo muy lejos de las expectativas, muy lejos de sumar con Vox y con pocas expectativas de poder añadir más aliados. La izquierda, ni reeditando su Frankenstein, podría tampoco sumar mayoría absoluta. 

En todo caso Feijóo reivindicó su derecho a formar Gobierno como lista más votada y anunció que se presentará a la investidura. Sería una anomalía en España que el partido que ha perdido gobierne, pero con este PSOE todo es posible. Ya lo hemos visto. "El PP ha vuelto a ganar las elecciones", afirmó el líder del PP desde el balcón de la calle Génova, acompañado por Isabel Díaz Ayuso, Cuca Gamarra y la plana mayor del PP.

"Hemos tenido un resultado que hace un año y medio parecía imposible", dijo Feijóo antes de anunciar que se presentará a la investidura e iniciará un diálogo con las demás fuerzas políticas para lograrlo. 

 

"Le pido al partido que ha perdido las elecciones, le pido al PSOE expresamente que no bloquee el Gobierno de España una vez más", dijo antes de argumentar que "no hay ningún presidente de España que hay gobernado después de perder las elecciones". "Me corresponde intentarlo y eso es lo que haré", remató.

La incertidumbre se abre paso y la investidura de Feijóo o de Sánchez parece muy complicada salvo una excepción: si el PSOE logra sumar a su coalición a Junts, al huido Puigdemont, veríamos a Pedro Sánchez en la Moncloa. Y, ojo, hablamos de Sánchez. Todo es posible aunque incluso desde Moncloa reconocen que "es muy difícil" encajar las piezas del puzzle. 

En el PSOE la lectura es la inversa. Ante unas predicciones demoledoras, Sánchez logró acabar la noche de pie, con la posibilidad remota de gobernar que es previsible que intente explorar a cualquier coste. La planta noble de Ferraz vivió ojiplática la noche, y los socialistas se fueron a dormir contentos, satisfechos y con la posibilidad de reeditar el Gobierno. 

Tanto es así que los militantes del PSOE celebraron frente a la sede el segundo puesto en las elecciones. Es la primera vez que ocurre algo similiar y describe muy bien a qué se enfrenta España en los próximos meses. Todos contra el PP. El propio Pedro Sánchez salió al escenario montado allí para celebrar por todo lo alto sus resultados, como si hubiera ganado. Según dijo la mayoría de los españoles ha decidido frenar a la ultraderecha.

"Somos muchos más los que queremos que España siga avanzando y no que siga el camino del retroceso con PP y VOX. Somos más, muchos más los que queremos que España avance y así seguirá siendo", afirmó en medio de la euforia. El problema es que esa mayoría de la que habla incluye a los votantes de Otegi, de Rufián y de Puigdemont. No hay otra. 

 

 

Sánchez se autoproclamó vencedor y apeló de nuevo al miedo a Vox que parece haberle funcionado mejor que lo que detectaron las encuestas. Los pactos en Valencia y Extremadura dieron munición a la izquierda para lanzar su discurso sobre la extrema derecha. Y ha hecho mella, es evidente. 

Precisamente Vox, tercera fuerza, fracasó en toda regla. Perdió dos decenas de escaños, cosa con la que contaban, pero sus votos no van a ser decisivos ni influyentes siquiera. Castigado en Extremadura y en Castilla y León, donde gobierna, su postura en los pactos con el PP no ha sido entendida por el electorado.

El PP logró la victoria y un crecimiento de casi 50 escaños. En cualquier otra situación habría sido un triunfo inapelable. En esta, las expectativas creadas bañan de amargura el resultado final de los 'populares'

Sumar también perdió respecto a los resultados de Unidas Podemos. Yolanda Díaz no suma como ella cree, pero como socia fiel de Sánchez comparte la alegría de haber dado la vuelta a las encuestas y ve la posibilidad de reeditar el Gobierno junto a Sánchez.  Su papel para coser esa disparatada coalición puede ser fundamental. Sánchez la necesita.