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Fernando Grande Marlaska
Fernando Grande Marlaska

Marlaska niega ahora las devoluciones en caliente que todo el mundo ha visto

Pese a que las cámaras de todo el mundo han captado las imágenes, el ministro del Interior intenta negar lo evidente para evitar más conflictos con sus socios de Gobierno.

| A. Jiménez España

La presión en las fronteras con Marruecos se ha trasladado a Melilla. Allí cientos de migrantes han intentado saltar la doble valla que separa la ciudad autónoma del país vecino, en una nueva oleada de avalanchas, aunque según el ministro del Interior solo han conseguido cruzar 30 personas. Pero Grande Marlaska niega estar realizando "devoluciones en caliente", una práctica avalada por el Tribunal Constitucional pero que no gusta a Podemos.

De hecho, y para evitar males mayores en el seno de la coalición de Gobierno, el ministro del Interior ha retorcido el lenguaje hasta el último extremo y, aunque de los 8.000 adultos que cruzaron en Ceuta, 6.500 ya no están en territorio español, no son devoluciones en caliente, sino un "rechazo en frontera", dado que la mayoría no ha entrado en territorio nacional, ha dicho Marlaska en Cope

 Así, tirando de tecnicismos, el Gobierno quiere evitar entrar en una nueva contradicción entre lo que dice y lo que hace, ya que tanto PSOE como Podemos criticaron ferozmente al Ejecutivo de Rajoy por realizar estas prácticas, que llevaron ante el Tribunal Constitucional, al considerar que "vulnera el derecho de los inmigrantes a la tutela judicial efectiva", y sus actuales socios de Unidas Podemos prometieron derogarla si llegaban al poder.

Sin embargo, el TC avaló su legalidad y ahora el Gobierno las utiliza, aunque intente negar lo evidente para no abrir una nueva brecha en la coalición, que aún permanece abierta por la posición de Podemos en contra de Marruecos y que sigue socavando los intentos de llegar a un fin rápido de la crisis migratoria. 

La situación de los menores es distinta y según el ministro se está "trabajando en el interés superior de los mismos y retornando a aquellos de los que se tiene la petición o requerimiento de sus padres, de sus familias, y con la intervención del gobierno marroquí". 

La presión se traslada a Melilla

Pero mientras la crisis diplomática sigue, los inmigrantes han puesto el foco en Melilla. Según Marlaska, "ayer hubo una pluralidad de intentos donde tanto las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas, con Guardia Civil y Policía Nacional en coordinación con las Fuerzas Armadas, han impedido que ese número importante de inmigrantes irregulares pudieran acceder", ha explicado.

Las avalanchas se han ido produciendo en varios grupos numerosos por distintos puntos del perímetro fronterizo, especialmente por la zona que abarca desde Farhana a Mariguari así como en la zona de Barrio, donde se toparon con la presencia del Ejército, que por primera noche realizaban labores de vigilancia en la valla, en unión de la Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local.

Marlaska minimiza la importancia de la crisis y dice que es un "desencuentro" entre vecinos con relaciones "fraternales"

Sin embargo, Marlaska ha intentado rebajar la importancia de la crisis. Si este jueves la ministra de Defensa, Margarita Robles, hablaba de "chantaje" y "amenazas", el titular de Interior ha asegurado que todo se trata de un "desencuentro". "Somos vecinos, tenemos unas relaciones fraternales. Compartimos cultura e intereses económicos", ha dicho.

Además, tampoco ha querido aclarar si realmente avisó a la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, del riesgo que suponía permitir la entrada del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, oponiéndose a ello, y se ha limitado a seguir la versión oficial del Ejecutivo: Fue "un gesto humanitario", ha asegurado.

Por ello, ha responsabilizado a Marruecos de provocar una vulneración de la frontera: "Lo que nadie puede concebir es respuestas como las que hemos visto, que menores accedan (por Ceuta) en condiciones de riesgo", ha zanjado.