| 18 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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Pedro Sánchez durante un Pleno en el Congreso de los Diputados
Pedro Sánchez durante un Pleno en el Congreso de los Diputados

Sánchez queda expuesto en el sumario contra Begoña Gómez: una fecha le delata

El presidente del Gobierno manejaba una información desde el principio de la investigación contra Begoña Gómez que los demás desconocíamos en aquel momento y que explica muchas cosas.

| Benjamín López España

“Si el abogado de Begoña Gómez ha estado en los interrogatorios a los testigos quiere decir que está en el procedimiento. Y solo se puede estar en un procedimiento en calidad de investigado o en calidad de acusación, en cualquiera de sus versiones. Nadie puede pasar por un procedimiento penal cual observador con derecho a abogado”. Esta frase pronunciada por uno de los mejores penalistas de España consultado por este periódico deja bien a las claras que la esposa del presidente del Gobierno está investigada (lo que antes se llamaba imputada) por corrupción desde hace muchos días, tal y como como adelantó ESdiario el pasado jueves

En concreto, según figura en el sumario del caso, desde el pasado 16 de abril el juez imputa a Begoña Gomez los delitos de “tráfico de influencias y corrupción en los negocios”. Esa fecha es clave. Es muy importante para situar en su debido contexto lo que ha sucedido después en la política española.

El hecho más relevante por su trascendencia y por lo inédito del mismo fue la carta a la ciudadanía de Pedro Sánchez y su posterior encierro para reflexionar durante cinco días en La Moncloa. Cuando protagonizó ese teatrillo, el presidente del Gobierno ya sabía, desde hacía ocho días, que su mujer estaba investigada/imputada.

Cuando se autorretató en la carta como una especie de víctima de un complot “de la derecha y la extrema derecha" mediática, política y judicial, en realidad era consciente ya de que un juez, en pleno ejercicio de su independencia, había decidido abrir una investigación contra su mujer por esos dos delitos ya reseñados: corrupción en los negocios y tráfico de influencias.

Cuando el presidente de Argentina, Javier Milei, llamó “corrupta” a Begoña Gómez y Sánchez sobreactuó retirando a la embajadora española en Buenos Aires, nuestro jefe del Gobierno tenía ya certeza de que su esposa tenía un problema judicial por una imputación de dos delitos graves. Quiso transformarlo de nuevo en un ataque “a la soberanía nacional” y a la “dignidad” de España, según lo calificó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Sánchez está acorralado y el sumario del juez Peinado, que ya no es secreto, le deja expuesto y en evidencia

La fiscalía, cuestionada: ha actuado en defensa de Begoña Gómez

Tanto es así que Moncloa tardó muy poco en buscarle un buen abogado defensor a Begoña Gómez. Eligió al ex secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, para representarla. El fiscal del caso también ha actuado con mucha predisposición hacia la investigada. También desde el primer momento, consciente ya entonces de que de la primera dama tenía un problema serio, recurrió ante la Audiencia Provincial de Madrid la decisión del juez Peinado de abrir diligencias contra ella.

La estrategia del sanchismo en este asunto ha girado en torno a un eje: negarlo todo, “Begoña es una gran profesional”,  y deslegitimar a los actores involucrados: el denunciante Manos Limpias; la prensa que ha publicado las noticias en las que se fundamentaba la denuncia, y el propio juez, al que se ha acosado y investigado incluso en su círculo familiar. “Todo son bulos” y “noticias falsas”, se ha insistido por tierra, mar y aire.

Ahora ya sabemos por qué Pedro Sánchez no ha dado ni una sola explicación. Primero, porque no tiene argumentos, porque las noticias son ciertas y dibujan una actuación de Begoña que no tiene un pase en cuanto a la estética política y la limpieza que se espera en una democracia, más allá de lo que decida el juez en el ámbito Penal.

Segundo, tampoco ha dado explicaciones por un elemental sentido de la prudencia, la aplicación de esa frase tan de película: “Tiene derecho a no declarar, todo lo que diga podrá ser usado en su contra”. Sánchez está acorralado y el sumario del juez, sobre el que se ha levantado el secreto, le deja expuesto y en evidencia.