| 24 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez e Illa este lunes en la Agencia Española de Medicamentos.
Sánchez e Illa este lunes en la Agencia Española de Medicamentos.

Miedo en el PSOE: el "efecto Illa" se estanca y no capta todo el voto de Cs

Sánchez pretendía y pretende que su todavía ministro de Sanidad emule a Inés Arrimadas y su gesta de 2017 (36 escaños y ganadora de las elecciones) pero de momento le queda lejos.

| Ana Martín España

 

Una vez pasada la euforia de haber conseguido mantener las elecciones el 14 de febrero y no más tarde, en el socialismo empieza a percibirse el miedo escénico. Y fundado. 

El llamado efecto Illa no es hasta ahora tanto como esperaban, o deseaban, en Moncloa y Ferraz. Y la imagen del político de La Roca del Vallés pasando de ser súper ministro de Sanidad a líder intrascendente de la oposición en el Parlamento de Cataluña provoca escalofríos en Barcelona y Madrid. 

Sánchez ha empezado a tomar cierta distancia de la operación Illa por lo que pueda pasar

Buena prueba de ello es que este lunes, por primera vez, Pedro Sánchez tomó distancia al afirmar en su despedida pública a Salvador Illa: "Entiendo perfectamente tu decisión, el desafío que tienes por delante durante los próximos meses y los próximos años sin duda alguna es apasionante. Es complejo, pero muy necesario", como si la decisión de enviar al ministro de Sanidad a Cataluña no hubiera sido del propio presidente del Gobierno. Ergo, si Illa se estrella será responsabilidad suya que eligió ese camino.

La operación Illa estaba enteramente dirigida a recoger las nueces del árbol de Ciudadanos, que han caído a miles desde que Inés Arrimadas abandonó Cataluña buscando la tranquilidad del Congreso después de haber ganado las elecciones que vinieron después del procés. 

Así pues, el hasta ahora titular de Sanidad aspiraba y aspira a emular a Arrimadas y sus 36 escaños de 2017, que convirtieron a Cs en el partido más votado. Claro que entonces la candidata naranja consiguió aglutinar al constitucionalismo -desde el del PSC al del PP- con su apelación al voto útil, y eso es algo que no está consiguiendo Illa

Los estrategas del PSC y los propios Pedro Sánchez e Iván Redondo son conscientes a estas alturas de que no están absorbiendo todo el voto desencantado de Cs, que es mucho en estos comicios. Una parte importante también se está yendo a la abstención; en unas elecciones, además, que se prevé marquen récord de abstencionista por el miedo a ir a votar en pandemia. Otra pequeña parte, al PP.

Inés Arrimadas junto a su candidato en Cataluña, Carlos Carrizosa.

 

La estrategia del socialismo catalán es tan descarada que este lunes su portavoz, Eva Granados, hurgó en la herida de los naranjas públicamente: "Todos recordamos el intenso apoyo en 2017 a Ciudadanos y cómo se malogró". 

A pesar de que los socialistas saben que el efecto Illa se ha estancado de momento, se han conjurado para que siga pareciendo que lideran las encuestas, como arrojó la semana pasada el CIS. Aun cuando este lunes una de La Razón devolvía a la ERC de Pere Aragonès la primera posición: 33 escaños frente a 32 de Junts per Catalunya y 25 del PSC. 

La única baza que le queda a Illa si el pozo de Cs no le da más votos es que los de Carles Puigdemont, con Laura Borràs al frente, acaben fraccionando el voto independentista más de lo que ya de por sí lo está.

Por lo que pueda pasar, Sánchez ya ha empezado a escribir el relato del perdedor: la decisión de irse fue de su ministro, no suya.