| 30 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía Suscribirse
El Rey, junto al ministro de Exteriores, al aterrizar en Bogotá.
El Rey, junto al ministro de Exteriores, al aterrizar en Bogotá.

Diplomáticos indignados con Exteriores por dejar "vendido" al Rey en el mundo

Es la tercera ocasión, tras Bolivia y Chile, en la que el Gobierno no blinda al Jefe del Estado de la propaganda populista latinoamericana. Que Podemos amplifica como un reloj desde España.

| J.R.V España

"Esto a Don Juan Carlos no se lo hacen". Esta frase tan rotunda es común entre diplomáticos veteranos o ya en retiro para referirse a las encerronas a las que el Rey Felipe VI ha sido sometido en el exterior en los dos años de la coalición progresista en el Gobierno.

Por que, además, los viajes del Jefe del Estado a las tomas de posesión de los nuevos mandatarios internacionales ha coincidido con el vuelco ideológico en Latinoamérica, que ha llevado al poder en Bolivia, Argentina, Chile o Colombia a líderes izquierdistas y, en la mayoría de los casos, vinculados al populismo nacido en la Venezuela de Hugo Chávez.

"Tres de tres ya no es casualidad, es para hacérselo mirar", se lamenta en ESdiario un exembajador de España con décadas de carrera diplomática y al servicio tanto de gobiernos del PSOE como del PP. "El Ministerio está permitiendo con su dejadez encerronas al mayor símbolo internacional de nuestro país, zarandeado por oportunistas y dinamiteros", apostilla.

Por si fuera poco, el Rey ha sido linchado o entrampado con los dos últimos ministros de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya y José Manuel Albares. Su aterrizaje en Bruselas le libró del "sofoco" al primero de ellos, Josep Borrell.

En los pasillos del Palacio de Santa Cruz se contiene el aliento cada vez que Felipe VI toma el Airbus rumbo al "continente hermano". Más aún desde que los ministros de Podemos se autoinvitan a ceremonias sin rango protocolario alguno y sí por su afinidad ideólogica cuando no por sus lazos inconfesables con algunos países de la zona.

 

Iglesias junto al Rey en La Paz en noviembre de 2020 en la toma de posesión de Luis Arce.

 

Ya ocurrió en noviembre de 2020 cuando el entonces vicepresidente, Pablo Iglesias, se apuntó a la delegación del Monarca para participar en la toma de posesión del nuevo presidente, Luis Arce, delfín de Evo Morales.

Pero lejos de mantener una actitud discreta y en segundo plano como corresponde, Iglesias se erigió en protagonista promoviendo y firmando una declaración de apoyo a la izquierda latinoamericana que erosionó la impecable imagen neutral del Rey también fuera de España.

 

 

Gesto de sorpresa del Rey ante el efusivo saludo de Irene Montero con Gabriel Boric. Chile, marzo.

 

El momento de patente incomodidad se le repitió a Felipe VI en marzo de este mismo año en Santiago, durante la toma de posesión de Gabriel Boric.

En esta ocasión, Exteriores permitió que se infiltraran en el viaje la vicepresidenta Yolanda Díaz y la ministra de Igualdad, Irene Montero. Ninguna de las dos con competencias de política exterior. Eso sí, ante un Rey visiblemente perplejo, Díaz y Montero protagonizaron escenas y efusivos gestos más propios de actos de partido que de un viaje diplomático institucional.

 

 

Agosto de 2022. La emboscada al Rey se traslada a Bogotá ante la mirada impávida de Albares.

 

Y ahora ha llegado la tercera encerrona contra el Rey, en Bogotá. Sin ministros de Podemos pero con un José Manuel Albares incapaz de prevenir lo que iba a suponer para el Jefe del Estado de España el paso por delante suyo de la simbólica espada de Bolivar. Los diplomáticos lo tienen claro: "O negligencia o mala fe".