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Díaz Ayuso se corona: la bala de plata que tenía preparada al PSOE y ni necesitó

La izquierda dijo de ella que era ridícula; después, corrupta. Pero ha logrado ser la nueva presidenta regional y, Madrid, el laboratorio de pruebas de la entente entre azules y naranjas.

Díaz Ayuso recibe el aplauso de sus compañeros del PP tras la votación.

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Suspiró Isabel Díaz Ayuso al término de la votación por la que este miércoles fue proclamada presidenta de la Comunidad de Madrid. Si difícil ha sido concitar el apoyo de Ciudadanos y de Vox al mismo tiempo, lo será más aún la etapa que empieza ahora.

"Ésta va a ser una legislatura muy complicada", reconoció ella misma durante el debate. Porque por primera vez el PP de Madrid se adentra en un terreno desconocido: el de gobernar en coalición en una tierra que no ha conocido otra cosa que gobiernos monocolor del PP desde 1995.

Y no cualquier tierra: la Comunidad de Madrid, el motor de la economía española, el gran acorazado del PP y de Ciudadanos contra las políticas de Pedro Sánchez. El mejor laboratorio de pruebas de una entente, la de azules y naranjas, que quién sabe si acabará teniendo réplica en el ámbito nacional.

"Eres lo mejor que le puede ocurrir a la Comunidad de Madrid", le dijo orgulloso el portavoz del PP, Alfonso Serrano, uno de los hombres de confianza de la presidenta. Aunque para llegar hasta aquí nadie oculta que entre los populares ha habido muchos meses de dudas.

Dudas sobre la arriesgada apuesta que hizo Pablo Casado por su amiga de Nuevas Generaciones. Dudas sobre si una casi desconocida Díaz Ayuso sería capaz de ganar en las urnas a un rival, Ignacio Aguado, que lleva en primera línea de la política madrileña desde 2014. Dudas sobre si, pese a su juventud, resistiría sin derrumbarse la feroz campaña de la izquierda contra ella, primero por ridícula y más tarde por corrupta. Dudas, después, sobre si tendría la suficiente mano izquierda para unir a Cs y Vox.

Dudas, todas ellas, despejadas cuando la popular le espetó una verdad como un templo al portavoz del PSOE y el candidato que ganó las elecciones, Ángel Gabilondo: "He logrado los apoyos y usted no, y creo que ha llegado el momento de que lo asuma".

La presidenta fue de menos a más durante las dos jornadas del debate de investidura. El martes leyó la hoja de ruta de su gobierno y habló de empleo, sanidad y educación sin poner demasiada alma, de forma mecánica y monocorde. El miércoles, en cambio, se sacudió todo complejo y entró en un cuerpo a cuerpo con Íñigo Errejón (Más Madrid), Isabel Serra (Podemos) y Sol Sánchez (IU) que provocó el pataleo de la bancada de la izquierda.

No no se esperaban que una candidata a presidenta se encarara con ellos con tal pasión y fiereza, y de hecho Errejón no pudo por menos de mostrar su sorpresa por el tono empleado por Díaz Ayuso y por que le hubiera hecho el trabajo sucio al portavoz del grupo popular. Tan poco margen para lucirse tuvo el portavoz de Más Madrid que, concluida la sesión, corrió a las faldas de La Sexta para seguir despotricando contra la presidenta madrileña sin que ésta ya tuviera opción de replicarle.

Díaz Ayuso ni se molestó en repasar los casos de corrupción del PSOE

Y tan cómoda se encontró Díaz Ayuso según avanzaba el debate que decidió finalmente no disparar la bala de plata que tenía reservada para el PSOE de Gabilondo: "Tengo aquí una lista de los casos de corrupción del PSOE, pero no voy a dar ni uno", señaló.

Fue poco antes de que Díaz Ayuso se permitiera un arranque de amor propio, cuando reivindicó su honradez y la de su padre muerto. A Errejón y Serra se refirió para decirles que ellos, que no han creado un puesto de trabajo en su vida, se permiten escarbar en la vida de una familia que sí los creo y que se arruinó con la crisis. Como tantísimas otras.

Celebrada la votación, un enjambre de políticos y cámaras rodeó a la nueva presidenta, que ahora se dará unos días para pensar en los nombres de su gobierno, hasta que tome posesión el lunes en presencia de Pablo Casado y de algunos presidentes regionales del PP.

Dicen las malas lenguas que Casado va a tutelar y vigilar a Díaz Ayuso a través de Javier Fernández-Lasquetty, su hasta ahora jefe de Gabinete, y de David Pérez, el número dos del PP en las elecciones madrileñas. Como si Casado y Díaz Ayuso no estuvieran en plena sintonía. Como si Díaz Ayuso no fuera una prolongación de Casado en el kilómetro cero de la España de las autonomías.

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