Estados Unidos decide el futuro del Congreso de Trump: quiénes son los candidatos y qué propone cada partido
Los estadounidenses acuden este martes a las urnas para renovar la Cámara de Representantes, elegir 35 senadores y decidir 36 gobernaciones. Republicanos y demócratas se disputan el control político del país en unas elecciones marcadas por la economía, la inmigración y la guerra con Irán.
El presidente de EEUU, Donald Trump
Estados Unidos celebra este martes, 3 de noviembre, unas elecciones legislativas de mitad de mandato, conocidas como midterms, que determinarán la composición del Congreso durante los dos últimos años de la segunda presidencia de Donald Trump. Millones de estadounidenses están llamados a votar en una jornada en la que se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 puestos del Senado y los gobernadores de 36 estados.
A diferencia de las elecciones presidenciales, Donald Trump no figura como candidato. Sin embargo, los resultados condicionarán su capacidad para impulsar nuevas leyes y desarrollar su programa político hasta 2028. El Partido Republicano trata de conservar sus mayorías, mientras que el Partido Demócrata busca recuperar el control de ambas cámaras.
Los republicanos llegan a estos comicios con 53 senadores, frente a los 45 demócratas y dos independientes que habitualmente votan con estos últimos. Para hacerse con el Senado, los demócratas necesitan obtener una ganancia neta de cuatro escaños. En la Cámara de Representantes, donde están en juego todos los puestos, la mayoría absoluta se sitúa en 218.
El Partido Republicano ha centrado buena parte de su campaña en la defensa de las políticas económicas de Trump, la reducción de impuestos, el control de la inmigración irregular, la seguridad fronteriza y el respaldo a la agenda de la Casa Blanca. Los candidatos republicanos también defienden medidas destinadas a fortalecer la producción energética estadounidense y reducir las cargas fiscales sobre empresas y ciudadanos.
Los demócratas, por su parte, han situado entre sus prioridades la reducción del coste de la vida, el acceso a la sanidad, la protección de los programas sociales y los derechos reproductivos. Además, han cuestionado distintas decisiones de la Administración Trump, especialmente por sus consecuencias económicas y por la intervención estadounidense en el conflicto con Irán.
No obstante, las propuestas concretas varían entre candidatos y estados, donde cuestiones como la vivienda, la educación, los impuestos y el empleo también ocupan un lugar destacado en la campaña.
Entre los enfrentamientos más relevantes figura el de Texas, donde el republicano Ken Paxton compite con el demócrata James Talarico por un puesto en el Senado. En Maine, la senadora republicana Susan Collins busca conservar su escaño frente al demócrata Troy Jackson, mientras que en Carolina del Norte se enfrentan el exgobernador demócrata Roy Cooper y el republicano Michael Whatley.
También se sigue con especial atención la votación de Michigan, donde el republicano Mike Rogers disputa el escaño al demócrata Abdul El-Sayed. En Ohio, el republicano Jon Husted se enfrenta al exsenador demócrata Sherrod Brown, y en Alaska, el senador Dan Sullivan compite con la demócrata Mary Peltola.
Las gobernaciones constituyen otro de los grandes escenarios electorales. En Florida, el republicano Byron Donalds y el demócrata David Jolly aspiran a suceder a Ron DeSantis. En California, donde Gavin Newsom no puede optar a otro mandato consecutivo, los candidatos son el demócrata Xavier Becerra y el republicano Steve Hilton.
En Arizona, la gobernadora demócrata Katie Hobbs busca la reelección frente al republicano Andy Biggs. En Georgia, Keisha Lance Bottoms representa a los demócratas frente al republicano Rick Jackson, mientras que en Ohio la demócrata Amy Acton se mide al republicano Vivek Ramaswamy.
La economía se ha convertido en uno de los asuntos centrales de estas elecciones. El encarecimiento de los combustibles, la inflación y las consecuencias de la guerra con Irán han ocupado buena parte de los debates, junto con la política migratoria y el futuro de la sanidad estadounidense.
La participación también será determinante. Más de 57 millones de ciudadanos habían emitido su voto anticipadamente antes de la apertura de las urnas de este martes, mientras que el gasto en publicidad electoral ha superado los 11.000 millones de dólares.
Los primeros colegios electorales comenzarán a cerrar a partir de la medianoche de este martes al miércoles, hora peninsular española. Los resultados irán conociéndose de manera progresiva, aunque los recuentos más ajustados podrían prolongarse durante varios días, especialmente en aquellos estados donde el voto por correo tiene un peso importante.
El resultado establecerá si los republicanos mantienen el control del poder legislativo o si los demócratas consiguen una mayoría que les permita bloquear iniciativas presidenciales, impulsar investigaciones parlamentarias y ejercer un mayor control sobre las decisiones de la Administración Trump.