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La firma que no usó Puente tras pagarle millones limpia pélets para el seguro

El Gobierno ha abonado a Ardentia Marine 9 millones como “respuesta exclusiva” contra vertidos, pero negó su empleo a la Xunta

El ministro de Transportes, Óscar Puente.

El ministro de Transportes, Óscar Puente.

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El pasado junio Salvamento Marítimo, hoy dependiente de Óscar Puente, contrataba a dedo seis meses a Ardentia Marine por 658.000 euros, a expensas de organizar un concurso abierto. “El presente contrato finalizará a la formalización del contrato del expediente de contratación que se va a tramitar por la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima mediante procedimiento abierto”.

Es decir, en principio, el contrato seguía vigente el pasado 8 de diciembre cuando se produjo el vertido de pélets que ha inundado las playas de Galicia. No consta su relevo.

Ardentia publicita que no sólo sigue siendo gestor exclusivo de limpiezas marinas para Salvamento. Lo ejerce, contrato tras contrato, desde 2009, con Rodríguez Zapatero. “Ardentia Marine es proveedor exclusivo de servicios de respuesta a emergencias marinas para Salvamento Marítimo (SASEMAR) en España desde 2009.

El 10 de enero la Xunta solicitó el uso de la joya de Salvamento complementada por buzos de Ardentia: su robot submarino, Rov Comanche. Y Puente lo denegó.

En estos años hemos llevado a cabo todo tipo de respuesta a derrames de petróleo, asistencia a buques en tensión, inspección submarina… Además, realizamos trabajos para armadores, aseguradoras, P & I y contratistas de trabajo subacuático”.


Robot submarino denegado por Puente a la Xunta.


Aquí nace un potencial conflicto público/privado. Cobra del Gobierno por la ejecución del “Servicio de intervención y soporte en operaciones de salvamento marítimo y lucha contra la contaminación marina derivadas de siniestros marítimos y en su prevención”.

Así reza un contrato firmado con el gobierno de Sánchez en 2019 por dos años (3,7 millones) y prorrogable por otros dos. Sumaría, con otros encargos, unos 9 millones del Ejecutivo socialista.

Paradójicamente, esta firma no utilizada tras el vertido del 8D por Puente sí ha sido juzgada útil por el armador para limpiar Galicia de pélets con cargo al seguro. Ardentia Marine ficha vecinos para la limpieza de las playas.

Su misión es clara: prevención y respuesta ante la contaminación marina. “Apoyo o intervención en operaciones y ejercicios tendentes a prevenir, minimizar o eliminar las consecuencias negativas de siniestros que supongan o puedan suponer un impacto medioambiental negativo en el medio marino”.


Movilización alentada por la vicepresidenta contra el vertido de pélets.


No consta que Puente haya usado ese servicio que paga y comparte bases con Salvamento durante el mes siguiente al vertido del Toconao. Pero aún más grave: el 10 de enero la Xunta solicitó el uso de la joya de Salvamento complementada por buzos de Ardentia: su robot submarino, Rov Comanche, para sellar el vertido en su origen.

Puente lo denegó. Alegó que el vertido del 8D se produjo en un lugar demasiado profundo (2.000/3.000 metros). Su ficha dice que puede sumergirse el doble.

¿Para qué usar Ardentia tras un largo historial en limpieza de vertidos marinos? ¿No habría sido útil comprobar qué cayó al mar el 8D y su peligrosidad para la navegación o la ecología? ¿No tienen nada que aportar a la Xunta sus bien pagados recursos y equipos?

Paradójicamente, esta firma no utilizada tras el vertido del 8D por Puente sí ha sido juzgada útil por el armador para limpiar Galicia de pélets con cargo al seguro. Ardentia Marine ficha vecinos para la limpieza de las playas.

Esta contaminación sería menor si el vertido hubiera sido atacado por su cliente oficial, Salvamento, en los primeros días. Los pélets estaban en sacos y no diseminados.

Y con un aviso de deriva, competencia de Salvamento, la Xunta podría haber intentado proteger las playas gallegas. Nunca hubo tal aviso. Salvamento sólo confesó que los pélets llegaban del Toconao el 20 de diciembre, trece días después de ser alertado por Portugal.

El dueño de Ardentia, José Prat Blanco, es hijo de un ex cargo sanitario de la Generalitat. Ambos fueron investigados, según la prensa, por el escándalo Innova (empresa municipal de Reus), bajo acusación de blanqueo de capitales tras emitirse facturas falsas con cargo al ayuntamiento de Reus.

Ardentia hace caja con la inacción de Puente: lo que no descontaminó con Salvamento, lo hace ahora bajo contrato del seguro del armador. Paradoja de un Gobierno que unos días acusa a la Xunta de no pedir ayuda para combatir el vertido y otros de exigir demasiada. “Es difícil tomar en serio a la Xunta porque tiene medios que no usa”, proclama Puente.

Lo dice el 12 de enero, el primer día que publicita el uso de sus barcos para rastrear pélets, un mes después del vertido. Y sin noticias de Ardentia. La inacción de Puente (13 días para alertar del origen y materia del vertido y usar aviones y satélites) ha multiplicado los costes públicos y privados del combate contra los pélets. “Pero esto no es el Prestige”, sentencia Puente.


Foto de una operación de Ardentia Marine.


Este diario ha solicitado sin éxito la versión del armador, Ardentia y Salvamento para recomponer el puzzle de su actuación privada y pública en relación con el Toconao.

El dueño de Ardentia, José Prat Blanco, es hijo de un ex cargo sanitario de la Generalitat. Ambos fueron investigados, según la prensa, por el escándalo Innova (empresa municipal de Reus), bajo acusación de blanqueo de capitales tras emitirse facturas falsas con cargo al ayuntamiento de Reus.

El exdirector general de Innova, Josep Prat -padre del dueño de Ardentia- fue condenado a indemnizar al Ayuntamiento de Reus con 900.120 euros. Padre e hijo compartieron una sociedad con la que presuntamente cobraban asesorías de empresas sanitarias, según informaciones sumariales.





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