| 13 de Abril de 2024 Director Benjamín López

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El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez.

Sánchez se prepara para elecciones generales en noviembre

El lío interno en TVE, el “Juego de Tronos” en Prado del Rey en el que todo y nada es posible, es el ejemplo de como lo que toca el 'sanchismo' se cae a pedazos.

Pedro Sánchez es un líder en permanente deconstrucción. Un día quiere una cosa y al siguiente hay que deshacerla porque necesita lo contrario. Su debilidad, la falta real de unión entre todo ese conglomerado dispar auto titulado “progresista”, su lejanía con los españoles, lo convierten en un líder que vive en una burbuja llena de personalismo, aunque sin proyecto para los demás. El presidente, donde pone la vista se convierte en estatua de sal.

La última bala de Sánchez está legislatura, aunque sea proverbial su resistencia, son las elecciones catalanas del 12 de mayo. Es su éxito o fracaso. Ahí se juega todo.

Si gana su partido, abrazado al voto constitucionalista, es decir, diciendo en campaña todo lo contrario que ha hecho a lo largo de estos últimos meses, travestido de independentismo hasta niveles vergonzosos. Si Salvador Illa consigue gobernar, en solitario o con el apoyo de ERC, el líder socialista podrá vender a los españoles que ha sido capaz de “reconciliar” Cataluña apartándola del riesgo de separatismo y, luego, podrá medir bien cuándo convocar elecciones cuanto antes para recoger la siembra.

La otra posibilidad es la peor para Sánchez. Que le toque al PSC decidir si apoya a mamá o a papá, es decir, si hace a Pere Aragonés “president” o a Carles Puigdemont. En este caso, decida lo que decida, su alianza para continuar gobernando España quedará tan seriamente tocada que su continuidad sería misión imposible.

Más de lo mismo en el País Vasco. Además, estos comicios llegarán antes, en cuatro semanas. ¿Si los sondeos se ratifican y el PNV y Bildu empatasen, a quién dará Sánchez la primogenitura? Uno u otro de sus socios actuales va a estar muy enfadado a partir de abril.

En fin, ante este panorama político tan enrevesado y que apunta a empeorar, igual sería bueno preparar los paraguas por si acaso. Este 2024, si ya estaba cargado electoralmente (gallegas, vascas, catalanas y europeas), puede añadir al cuadro también unas elecciones generales. A.M.BEAUMONT