PSOE y Podemos se tiran sus diferencias a la cara en víspera de negociar los PGE

Muchos dirigentes socialistas están más que preocupados por los retos cada vez más virulentos de sus socios. Señalan a Adriana Lastra por su labor de "no coordinación".

Sánchez y Díaz, cara a cara.

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El pasado martes, cuando Pedro Sánchez compareció en Marivent tras su despacho estival con el Rey Felipe VI, cerró su comparecencia con un llamamiento que él fijó en la oposición. "Déjemos a un lado la confrontación y sumemos entre todos", enfatizó. Pero, visto lo visto en estos últimos tres días, parece que la proclama iba dirigida realmente a la mitad de su propio Gobierno.

En las próximas tres semanas, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se va a sentar a negociar los Presupuestos Generales con su contraparte en Podemos, Nacho Álvarez. Y a esa cita llegan socialistas y morados lanzándose a la cabeza sus prioridades y escenificando públicamente sus gravísimas diferencias.

Tras encallar con la crisis de Cuba y el tarifazo de la luz, en estas últimas 72 horas, Podemos se encargado de arrojar a la cara a sus socios otros tres asuntos de calado: de nuevo la vigencia de la Corona -un clásico-; pero también los acuerdos estratégicos de Pedro Sánchez con Pere Aragonés para la ampliación de El Prat, y la OPA a Naturgy. Más aún, los morados han decidido abrir el curso parlamentario sacando los colores a su socio en el Congreso por estos dos asuntos.

Fuentes socialistas consultadas por ESdiario no ocultan su preocupación. Y su enfado. Sobre todo con Adriana Lastra, a la que se acusa de "estar desaparecida". Recuerdan estas fuentes que para evitar estas peleas con luz y taquígrafos hay constituida una llamada Mesa de coordinación entre ambos grupos parlamentarios. Allí acordaron llevar las discrepancias.

La mesa de coordinación entre PSOE y Podemos, el fracaso del foto para evitar las broncas en público.

En el lado morado también hay cada día más "hartazgo" con Sánchez. Al que acusan de no comunicar sus decisiones estratégicas -como la del Prat este lunes- con la vicepresidenta Yolanda Díaz. La propia líder del ala Podemos del Gobierno ha trasladado este malestar a Moncloa en estas últimas horas.

Nadie duda de que no llegará la sangre al río. Pero Ione Belarra ha decido tensar la cuerda al máximo a las puertas de una negociación de los Presupuestos de 2022 que va a ser a cara de perro. Ya se sabe: la Ley del Alquiler, el Salario Mínimo y ahora la empresa pública de energía que exige, entre otras pretensiones de Podemos.