Venezuela
Felipe González hace de ‘Grinch’ de Sánchez amargándole la Navidad: pide reconocer Edmundo González
El ex presidente del Gobierno pide al inquilino de Moncloa que facilite la vuelta del candidato a Venezuela para la toma de posesión y califica a Nicolás Maduro de “tirano”
El presidente electo de Venezuela, Edmundo González y el ex presidente del Gobierno, Felipe González
El ex presidente del Gobierno, el socialista Felipe González, sigue haciendo de Pepito Grillo del actual inquilino de la Moncloa, Pedro Sánchez. O más en consonancia con estas fechas navideñas, hace de Grinch, amargando la Navidad del presidente con un recado: que reconozca a Edmundo González como presidente de Venezuela y que facilite su vuelta al país para la toma de posesión prevista para el 10 de enero.
Felipe González se desmarca así del otro ex presidente socialista -y ahora muy cercano a Sánchez-, José Luis Rodríguez Zapatero, que ni siquiera admite un fraude electoral en Venezuela, y del Gobierno de España, que se resiste a reconocer a Edmundo González como presidente electo de Venezuela.
"Que España diga que Edmundo González es el presidente de Venezuela electo y está a su disposición para ofrecerle los medios necesarios para que sea eficaz su oferta de pactar una transición después de reconocer el resultado", ha solicitado Felipe González.
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El ex presidente del Gobierno ha recordado "los lazos históricos de España con Venezuela" y ha añadido que "si España lidera esta posición en Europa “su voz será escuchada". Felipe González ha señalado que el refugio que le ha proporcionado España a Edmundo González es "para moverse con libertad y garantías y para volver a Venezuela si quiere. Que lo mismo que lo trajeron a España, si lo desea, lo lleven a Caracas".
Felipe González también se ha referido a Nicolás Maduro, que según él “ha perdido de largo las elecciones presidenciales en Venezuela celebradas en verano” y “se ha convertido en un tirano arbitrario sin legitimidad democrática”. Algo muy diferente a Zapatero, cómplice de Maduro que se niega a tacharlo de autócrata. Para el ex presidente, “las tiranías no son eternas” como prueba la caída Bashar Al Assad en Siria "después de un régimen que duró 50 años, en una semana salió del poder".