Pedro Sánchez se la juega en Andalucía en las primeras semanas del nuevo año
Si no hay un candidato de consenso como quiere el Presidente, Espadas tendrá que derrotar a Juanfran Serrano, la 'mano derecha' de Santos Cerdán
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general del PSOE-A, Juan Espadas
El nuevo ciclo electoral se iniciará en junio de 2026 (si se mantuviera el calendario previsto) en la Comunidad Autónoma andaluza, en un contexto claramente favorable para el PP de Moreno Bonilla y el difícil reto para el PSOE de acercarse a la hegemonía del PP andaluz, que en la actualidad saca más de 20 puntos al Partido Socialista en intención de voto.
El PSOE en esas fechas vivirá el declive del liderazgo de Pedro Sánchez, que, tal como hemos anticipado en distintas ocasiones en ESdiario, podría verse obligado a adelantar las elecciones generales, precisamente a 2026, antes de que se inicie el nuevo ciclo de autonómicas, locales y, finalmente, generales.
En su objetivo de recuperar poder territorial a un PP hegemónico más allá de los muros de La Moncloa, Sánchez tendrá que centrar su estrategia en las dos federaciones socialistas que -a priori- tendrán más difícil reducir el diferencial con el PP: Andalucía y Madrid,
Las dos primeras semanas de enero serán de infarto para el socialismo andaluz, con un Pedro Sánchez expectante ante la posibilidad de que surja en estas fechas un candidato de consenso que evite unas primarias con distintos candidatos enfrentados.
Si el acuerdo en el PSOE-A no fuera viable, el 20 de enero se sabría qué candidatos se disputarán la secretaría general del PSOE andaluz. El proceso de primarías culminará un mes después, los días 22 y 23 de febrero de 2025.
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La solemne declaración de Pedro Sánchez de que el futuro del socialismo andaluz lo decidiría la militancia ha resultado tan inquietante que pocas horas después han aparecido varios nombres dispuestos a disputar a Juan Espadas, el actual líder del socialismo andaluz, su continuidad al frente de la secretaría general.
Los apoyos de las organizaciones provinciales serán determinantes para el futuro líder, y Juan Espadas ya sabe a estas alturas que no podrá contar con la federación de Cádiz, cuyo secretario general, Juan Carlos Ruiz Boix, es enemigo declarado de Espadas; y tampoco con la organización jienense, dado que hace pocas horas ha hecho público su apoyo a Juan Francisco Serrano, la 'mano derecha' de Santos Cerdán en Ferraz.
Serrano, Castilla y el tapado 'susanista'
Además de Juan Francisco Serrano -diputado por Jaén y presidente de la Comisión de Agricultura en el Congreso de los Diputados-, parece sentenciado que Juan Espadas tendrá otros adversarios en las probables primarias: Carmen Castilla, secretaria general de UGT de Andalucía durante 9 años, y actual diputada por Sevilla; además del candidato o candidata 'susanista', que saltará a la arena en pocas fechas.
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Del interés de esta coyuntura para el socialismo andaluz da idea la implicación sorpresiva de 'diplodocus' ancestrales como el expresidente Rodriguez de la Borbolla, o el exsenador José Caballos (fumigados ambos en su día por Alfonso Guerra), o el influyente diputado autonómico, Mario Jiménez, portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz, que traicionó a Susana Díaz para apoyar a Pedro Sánchez.
La situación de María Jesús Montero
Los sanchistas no tienen claro si el candidato de Moncloa es Juan Espadas, pero tampoco están seguros de que el Presidente del Gobierno tenga un favorito. O favorita. Si -como dice Sánchez- las bases decidirán a su secretario general, y (no se olvide), futuro presidenciable a la Junta, está descartado que María Jesús Montero obtenga el aval de la mayoría, que recuerda con pavor su etapa al frente de la Consejería de Sanidad, cuya gestión hizo posible que el PSOE perdiera la mayoría absoluta, abriendo la puerta al pacto PP-Ciudadanos, que colocó a Moreno Bonilla al frente del Ejecutivo autonómico.