Feijóo refuerza su liderazgo con el portazo en bloque de las CCAA del PP que descoloca a Sánchez y enerva a Montero
María Jesús Montero contaba con el rechazo del PP, pero no con que la dejarán plantada en una estrategia fraguada en las últimas horas entre Feijóo y sus barones y cuyos detalles ha conocido Esdiario. Al más puro estilo sanchista, los populares ganan tiempo ante una larga e incierta tramitación parlamentaria.
Feijóo y los presidentes y presidentas autonómicos del Partido Popular.
Feijóo ha dado de beber a Sánchez de su propia medicina. Su intento de dividir al PP con el chantaje de la quita exigida por ERC se ha saldado con toda una exhibición de liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, que pactó con sus barones un portazo en toda regla a María Jesús Montero. Los 14 consejeros del PP se levantaron en bloque sin ni siquiera participar en la votación y se despacharon a gusto en una especie de hasta aquí hemos llegado.
Feijóo y sus barones sorprendieron con ese sonoro portazo que el Gobierno no vio venir como demostraba una enervada María Jesús Montero que, ironías de la política, reprochaba al PP su falta de "sentido de Estado". Montero sufría el revés añadido de que, hasta Andalucía, a la que pretendía "comprar" con 18.000 millones de euros, le daba la espalda.
Una estrategia que según ha sabido ESdiario se pergeñó el martes por la tarde a través de conversaciones cruzadas en las que algunos barones apostaban incluso por no acudir a la convocatoria. La decisión final se adoptó este miércoles al mediodía con un acuerdo entre Feijóo y sus barones para asistir, pero plantar a la ministra.
Aun así, la quita ha salido adelante gracias al voto de calidad del Gobierno y el apoyo de Cataluña, Asturias y muy significativamente el sí de la Castilla-La Mancha de García-Page. Sin embargo, para que esta quita se materialice, queda una larga tramitación parlamentaria que al final necesitará de una mayoría absoluta para salir adelante. Y dos de sus socios, Junts y Compromís ya han advertido a Sánchez que no están por la labor de apoyar gratis está enésima cesión de Moncloa.
El PP mientras tanto, al más puro estilo sanchista, gana tiempo y no desvelará su voto hasta el final: "ya se verá" responden cuando se les pregunta si se acogerán finalmente al mecanismo. La estrategia pasa por poner el foco en que "todo obedece a que Sánchez necesita a los independentistas para pagar el alquiler de Moncloa".
A los siguientes pagos los populares ya les ponen nombre: "En la próxima pantalla está el cupo, la amnistía, el traspaso de la inmigración o los pinganillos". En definitiva, añaden "continuas cesiones de un Gobierno cuya precariedad lleva a los socios a hacer negocio político todos los días" y que va a tener a los populares enfrente como adelantan en un gráfico fotomontaje.
Mazón echa una mano a Sánchez y en Génova se encienden las alarmas
Feijóo culmina así una semana en la que ha logrado exhibir liderazgo externo e interno y descolocar al Gobierno, pero en la que la enésima contradicción del presidente valenciano Carlos Mazón por sus urgencias judiciales -ahora diciendo que no llegó al CECOPI hasta las 20:28 -ha logrado desviar cierto foco de la última cesión de Sánchez.
Aunque el Partido Popular sostiene en público que "no hay novedades", en privado empiezan a sonar las alarmas. Está "achicharrado" señalan muchos dirigentes y ven con preocupación que siga ocupando portadas todos los días.
El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
De hecho Feijóo ha marcado esta semana distancias con Mazón no arropándole en un desayuno en Madrid y reconociendo que decidirá qué hacer con él cuando convenga al PP porque le "interesa gobernar" la Comunidad Valenciana. En estos momentos las encuestas internas y externas sonríen a Feijóo de cara a unas generales, pero sabe por experiencia propia que las puede cargar el diablo.