El gasto en Defensa ataca al gobierno de Sánchez

Pedro Sánchez junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro de Interior, Fernando Grande-MarlaskaEuropa Press/G.Valiente.POOL - Europa Press

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Casi todos recordamos -con cierta zozobra incluso hoy- lo que estábamos haciendo la mañana del 11 de marzo de hace 21 años. La madrugada más negra de las últimas décadas, muchas, de la historia española, en que dos centenares de personas fueron asesinadas a manos de islamistas con la complicidad de vaya usted a saber quién. Lo que sí se sabe es que los de siempre acabaron sacando tajada sin ningún tipo de rubor ni de escrúpulos, del llanto y la muerte de inocentes.

No solo tenemos fresco el recuerdo por las víctimas, sino por el cambio para peor que se produjo en España con la llegada de uno de los peores Gobiernos que hemos tenido. En dura pugna con el actual, eso sí. Eran tiempos del manido y estúpido en infantil lema: "No a la guerra". Que no se cansaban de cacarear los que ahora quieren aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB. ¿Saben ustedes la barbaridad de dinero que supone eso? No es magia, son nuestros impuestos.

El impulsor es, como no podía ser de otra manera, el hipócrita de Pedro Sánchez. Sí, el mismo Sánchez que en una de sus ya famosas bobadas quería eliminar el Ministerio de Defensa. El problema que tiene ahora es que, en un alarde de hipocresía a los que tan acostumbrados nos tiene (aunque él lo llame "cambio de opinión") nos va a meter la mano en el bolsillo a base de bien.

Recogiendo sus propios argumentos, se me ocurre preguntarme: ¿Se imaginan la cantidad de dinero que se podía dedicar a sanidad y educación? Bueno, o en señoritas de compañía y drogas.

El problema que tiene el gobierno ahora es que va a necesitar la colaboración directa de los miembros de lo que un día Rivera definió como "La banda de Sánchez". Paradójicamente algunos de los miembros, entre otros, partidos que defendían e incluso celebraban el uso de las armas contra trabajadores y niños, ahora se oponen a la subida de etas, perdón, de estas partidas presupuestarias.

Está claro que hay que tener un Ejército fuerte y moderno. Si vis pacem, para bellum. Pero no se puede hacer de esta manera tan chapucera y a saber qué chantajes hay que pagar para lograrlo.

El próximo movimiento del gobierno está cantado: va a tratar de implicar al Partido Popular para que les haga el juego. Lo de siempre, vamos: que si hay que tener altura de miras, que si hay que tener espíritu de estado y las tan manidas soflamas de la propaganda izquierdista de siempre. Pero no, no se conformarán con eso, sino que en algún momento, se lo reprochará e incluso hará responsables a los populares, si la medida se vuelve en contra de Sánchez.

Lo hemos visto miles de veces. No pasó hace tanto en Valencia. Donde por alguna extraña razón parece que toda la culpa fue de la Generalidad y el Gobierno Central no tuvo nada que ver.

Lo que realmente haría que el PP tuviera sentido de Estado, sería dejar que el Gobierno, con su banda, gestione los asuntos que le corresponden. Y como se está viendo un día sí, y otro día también la incompetencia del gobierno, el partido de Génova debería exigir siempre, la convocatoria de elecciones.

Vamos, que haga oposición, que es el papel que le ha tocado, porque aunque el señor Nuñez Feijóo siga pensando que ganó las elecciones por ser el más votado, la realidad es que por esas cosillas del sistema D’Hondt, el que gobierna es otro al que no se le debería dar ni un átomo de oxígeno. Es lo que le corresponde hacer como oposición, y sobre todo, es por el bien de los españoles.