La asesora de Begoña Gómez usó su mail privado en la captación de fondos
Desde 2022 dejó de usar su cuenta oficial de Moncloa para abordar los negocios de la esposa del presidente.
Begoña Gómez en reunión de trabajo de su Máster.
Félix Bolaños tiene este miércoles cita judicial para que explique por qué una funcionaria que fichó, Cristina Álvarez, apoyó negocios de Begoña Gómez mientras cobraba 3.600 euros brutos mensuales de Moncloa.
Constan reiterados correos de Álvarez vinculados a la actividad lucrativa de la esposa del presidente, incluido reclamar fondos a firmas privadas.
Ejercía tal labor mientras era “directora de programas del Gabinete de la Presidencia del Gobierno”.
Oficialmente, llevaba “la gestión de la agenda, visitas y/o eventos, la gestión y administración de las comunicaciones, la asistencia telefónica y documental, el acompañamiento en desplazamientos y la interlocución y coordinación con protocolo, seguridad, asuntos exteriores y departamentos implicados en la organización de actos y viajes del presidente del Gobierno o derivados de su propia agenda”.
Álvarez actuó como un miembro más del equipo privado de Begoña Gómez con una salvedad: no le pagaba su cátedra, sino el gobierno de su marido.
Begoña y su equipo planifican el máster en 2023.
Begoña Gómez en un taller de captación de fondos en 2022.
La ley impide al funcionario “el ejercicio de cualquier cargo, profesión o actividad, público o privado, que pueda impedir o menoscabar el estricto cumplimiento de sus deberes o comprometer su imparcialidad o independencia”.
Sumó otro hecho sospechoso. En 2021 Álvarez organizó para Begoña Gómez su intervención como ponente en un acto en Ifema desde su correo oficial de Moncloa. No era inocuo. Lo financiaban y compartían mecenas de su cátedra.
Pero en 2022, 2023 y 2024, aunque Álvarez ocupaba igual puesto, sólo envió emails para actividades privadas de Begoña Gómez desde su correo particular. No utilizó ya nunca el oficial de Moncloa.
¿Por qué ocultó Álvarez su vinculación al Gobierno en sus correos sobre Begoña Gómez si su labor era legal?
Este punto de discreción se produjo justo cuando Álvarez se vinculó a decenas de mensajes sobre aportaciones y donaciones de los mecenas de Begoña Gómez.
Su fichaje fue anómalo. Evoca a Jésica. La contratan sin entrevista. “Fue como un nombramiento”. Sin contenido. “Ignora si hay un documento que recoja sus funciones”.
Begoña Gómez la impone porque fue su compañera en Inmark. Y sólo le reporta a ella, aunque no tiene cargo alguno.
Le dan un nivel A1. El más alto. Y plus de plena dedicación. Implica mayor incompatibilidad, jornada y sueldo.
Pero se ausenta de Moncloa. Lo recogen fotos y su testimonio. La ley dicta que toda ausencia funcionarial sin permiso dará lugar a sanciones disciplinarias y deducciones económicas y que inspección vigilará toda ausencia irregular. Nada de esto se produjo.
Las acusaciones apuntan la presunta malversación de contratar a una funcionaria para realizar una labor privada.
Pero también estudian si Álvarez incumplió incompatibilidades y horarios con o sin consentimiento de sus mandos.
Moncloa vende que Álvarez -declina dar su versión a este diario- hizo lo mismo que el asistente de la esposa de Rajoy. Pero una diferencia borra todo paralelismo: Elvira Fernández dejó su puesto en Telefónica para evitar incompatibilidades a su esposo. Nunca su asistente tuvo que apoyarla en negocio privado alguno.
Por el contrario, Begoña multiplicó su actividad privada tras pisar Moncloa: de una discreta empresa saltó a escenarios estelares donde disparó su carrera y sus mecenazgos públicos y privados.
Y tuvo como cooperadora privada a su asesora pública. Álvarez incluso “acompañó a Begoña a Patentes”. ¿Una funcionaria fue conocedora/colaboradora del registro de un bien público universitario como privado? Juez y acusaciones como Hazteoír lo llaman apropiación indebida.