ADELANTO ELECTORAL
Sumar se hunde y arrastra a Sánchez, mientras las encuestas fortalecen la mayoría absoluta de PP y Vox
Al margen de Tezanos y de su barómetro del CIS, los sondeos dejan al 'sanchismo' al borde el abismo y al PP y Vox a las puertas de Moncloa. "El Gobierno de España es el más estable de Europa", insiste últimamente la vicepresidenta Díaz, que ya no pone orden ni en la amalgama de siglas que lideró hace no mucho.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante la sesión de control en el Congreso de los Diputados del 12 de febrero de 2025.
"Está amortizada". Es lo que deslizan desde Izquierda Unida si se les pregunta en las últimas horas por la figura de la vicesecretaria segunda del Gobierno. Más que amortizada, piensan muchos de sus todavía compañeros de viaje cuando no se muerden la lengua. Hay quien ya, incluso, ha certificado la defunción política de Yolanda Díaz en el espacio político a la izquierda del 'sanchismo'. Y, no precisamente en Podemos, que también.
"El Gobierno de España es el más estable de Europa", respondía -sin ponerse colorada- la ministra de Hacienda a la bancada del PP el pasado 19 marzo, después de que Esther Muñoz interpelara a la líder de Sumar y a su "hipocresía" con tal de mantener los sillones de Moncloa.
Contrastan y mucho las declaraciones partidistas con la fotografía de la situación. Ya no hay duda, la coalición de Gobierno atraviesa sus horas más bajas. La fuga de apoyos en Sumar, el partido ideado por Sánchez y capitaneado por Yolanda Díaz, no es sólo una anécdota electoral: es una bomba de relojería bajo los pies de Pedro Sánchez.
La última encuesta de SocioMétrica que publica este lunes El Español confirma el desplome: Sumar apenas lograría 7 escaños, frente a los 31 que obtuvieron en las pasadas generales. Cuatro de ellos se pasaron al Grupo Mixto, rápidamente. Una sangría que hunde cualquier esperanza de Sánchez de revalidar la mayoría parlamentaria, por mucho que vaya aguantando su suelo en torno a los 120 diputados, a costa precisamente de robar votos a su izquierda.
No es de extrañar por tanto, que la vicepresidenta de la cuota de Sumar lleve meses repitiendo idéntica cantinela. "Hay Gobierno para rato", es lo mismo que replican los ministros de la cuota socialista delante de los micrófonos y las cámaras. Pero también detrás.
A pesar de José Félix Tezanos y sus recurrentes balones de oxígeno en forma de barómetros publicados por el CIS y sufragados por todos los españoles, los datos muestran que la muerta anunciada, no solo de este Gobierno de coalición, sino también de la mal llamada "mayoría progresista de legislatura" no se trata de un fenómeno aislado.
La encuesta de Target Point que lleva este lunes otro medio digital como El Debate, refleja que la presentación del "plan de rearme" del presidente —anunciado como un golpe de efecto tras el aniversario de su insólita retirada de cinco días— ha resultado ser un tiro en el pie: el PSOE sufre su peor caída en intención de voto desde 2019. Según este sondeo, PP y Vox sumarían de nuevo cerca de 190 diputados, recuperando con holgura el terreno perdido.
En definitiva, la suma de escaños entre Génova y Bambú es una losa tan pesada que deja sin margen de maniobra al líder socialista. Aunque los pronósticos hablan de que el Partido Popular podría alcanzar los 150 escaños, sumando así más que todas las izquierdas juntas, en la sala de máquinas de Moncloa y de Ferraz.
No quieren ni imaginar un escenario en el que Alberto Núñez Feijóo presida el Consejo de Ministros, sin que se siente a su vera Santiago Abascal. De ahí que el relato gubernamental y 'sanchista' siga siendo el mismo. El del aviso de 'la llegada del lobo 2.0'. Vox tiene que entrar en la ecuación, como sea, y ya se encargará Pedro Sánchez de que así se venda. Porque aunque no quieran reconocerlo ni internamente, Yolanda Díaz lastra las aspiraciones de seguir cerrando la puerta del Palacio de la Moncloa por dentro.
1.041 millones de Defensa asignados a Israel
Este hundimiento explica, además, por qué los socios de Sánchez han tragado, en silencio o con juego de artificio, con su giro militarista. El contrato de 6,6 millones de euros adjudicado a una empresa israelí para la compra de 15 millones de balas fue utilizado como cortina de humo: una protesta fingida, un amago de dignidad ante una realidad mucho mayor. No era una operación aislada: en total, el Gobierno de Sánchez ha adjudicado 1.041 millones de euros en contratos de Defensa a empresas de Israel, como ya hemos contado en los últimos días en ESdiario.
Sumar consiguió una pequeña victoria simbólica: forzar al presidente a cancelar unilateralmente el contrato más polémico. Pero la verdad subyacente es que los socios de Gobierno, a la izquierda del PSOE, están dispuestos a digerir toneladas de incoherencia con tal de no precipitar el desmoronamiento del Ejecutivo. Porque si Sánchez cae, ellos se evaporan.
El miedo al abismo pesa más que cualquier principio. Sobre todo en aquellos que llegaron llenándose la boca de que iban a regenerar la vida pública. La supervivencia política ha sustituido a la coherencia ideológica en una coalición que se sostiene sobre intereses cada vez más desnudos. Sobrevivir a toda costa. Y alargar la agonía todo lo que sea posible.