El PP acusa a Sánchez de usar la Conferencia de Presidentes para tapar sus mensajes con Ábalos
Pedro Sánchez vuelve a estar en el ojo del huracán. La reciente convocatoria de la Conferencia de Presidentes, fijada para el próximo 6 de junio en el Palau de Pedralbes de Barcelona, ha levantado sospechas en el seno del Partido Popular, que no duda en calificar este movimiento como una maniobra orquestada para desviar la atención de un escándalo que golpea de lleno al presidente del Gobierno.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
La noticia, revelada este miércoles por el diario El Mundo, ha encendido las alarmas en Génova, donde los cargos de la dirección nacional del PP no han tardado en reaccionar. "Es una gran cortina de humo", aseguran fuentes cercanas al líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, quienes interpretan la convocatoria como una respuesta directa al revuelo generado por los mensajes. En esas conversaciones, Sánchez habría hablado con Ábalos, ahora imputado por corrupción, sobre el rescate de la aerolínea que, según el PP, "patrocina la carrera profesional" de la esposa del presidente. Unas acusaciones que, de confirmarse, podrían poner en jaque la credibilidad del Ejecutivo.
El malestar en el PP también tiene raíces en la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles, donde Sánchez mostró su frustración porque estos "cotilleos" eclipsaran la gestión de su equipo. Para los populares, este lamento es una prueba más del nerviosismo del presidente ante la exposición pública de sus comunicaciones privadas. "Sánchez convoca la Conferencia de Presidentes no por compromiso con las autonomías, sino para desviar el foco de sus problemas", sentencia un alto cargo del partido.
Desde Moncloa, sin embargo, defienden que la cumbre no es ninguna sorpresa. Fuentes del Gobierno recuerdan que Sánchez ya prometió en diciembre reunir a los presidentes autonómicos en Cataluña durante el primer semestre de 2025, cumpliendo así con el Reglamento del Congreso, que obliga a celebrar estas reuniones al menos cada seis meses. Un mandato que, por cierto, el PP llevó al Tribunal Supremo hace menos de un año, cuando denunció que Sánchez llevaba dos años sin convocar la Conferencia.
Aun así, los populares no bajan la guardia. Aunque reconocen que Sánchez está cumpliendo ahora con la ley, insisten en que el momento elegido no es casualidad. "Lo hace para tapar sus mensajes con un imputado por corrupción y su implicación en el rescate de Air Europa", recalcan desde la dirección nacional del PP, que, de momento, prefiere no valorar la cumbre hasta conocer el orden del día. Este detalle, aseguran, será clave para determinar si la reunión tiene un propósito real o es, como sospechan, un simple intento de desviar la atención de un escándalo que no deja de crecer.
Mientras tanto, los ciudadanos observan con preocupación cómo las sombras de la corrupción y las maniobras políticas siguen marcando la agenda. La pregunta que queda en el aire es si esta nueva Conferencia de Presidentes servirá para abordar los problemas reales de las autonomías o si, como denuncia el PP, será solo un capítulo más en el intento de Sánchez por salvar la imagen de su Gobierno.
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