En los terrenos del monasterio

Las exmonjas de Belorado ahora ejercen como hortelanas

"En este huerto, cuidadosamente mantenido por la comunidad, crecen cada año alubias verdes, guisantes, acelgas, lechugas, habas, calabacines, calabazas, tomates, pimientos, puerros, maíz y una gran variedad de hortalizas", explica su jefe de prensa.

Las exclarisas de Belorado atienden el huerto.

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Mientras sigue su escándalo judicial, las exmonjas de Belorado continúan con sus actividades. A la espera de que la Justicia determine si pueden seguir o no viviendo en el monasterio burgalés, las exclarisas están demostrado tener una mente para los negocios. Si no en cuanto a los resultados, en lo que respecta a su capacidad para la diversificación de inversiones y aventuras económicas. Han lanzado su propia línea de chocolates (RqR), han grabado un disco de música sacra, se dedican a lo agropecuario y gestionan un restaurante en Asturias.

Además, en los terrenos adyacentes al monasterio burgalés las exreligiosas han decidido trabajar un huerto. "En el corazón del monasterio de las Clarisas de Belorado florece mucho más que vida espiritual: un huerto lleno de historia y trabajo comunitario. Las hermanas cultivan la tierra con un entusiasmo transmitido de generación en generación", explica su jefe de prensa Francisco Canals.

"En este huerto, cuidadosamente mantenido por la comunidad, crecen cada año alubias verdes, guisantes, acelgas, lechugas, habas, calabacines, calabazas, tomates, pimientos, puerros, maíz y una gran variedad de hortalizas. Aseguran una producción continua y sostenible y ven en la labranza una actividad profunda que les conecta con la creación", explica.

En comunicado que han remitido a los medios de comunicación se explica que el huerto ha sido "enriquecido durante siglos con abono natural" y que "es un testimonio vivo del paso del tiempo y del compromiso de las Clarisas con la tierra". "La labor hortelana ha sido, desde siempre, una forma de autosustento para la comunidad, hoy sigue siendo una fuente de valores y saberes", añaden.

Convento de Belorado.

En la forma de explotación las habitantes de Belorado "mayores, con décadas de experiencia, asumen un papel esencial como maestras de las más jóvenes, transmitiéndoles, de forma oral y práctica, los conocimientos agrícolas necesarios para cuidar la tierra. Esta enseñanza intergeneracional fortalece no solo la producción del huerto, sino también la vida comunitaria y espiritual del convento".

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"El huerto de Belorado no es sólo una fuente de alimento, sino también un símbolo de la vida contemplativa, un reflejo del trabajo silencioso y constante, y de la profunda conexión entre la fe y la tierra", reincide Francisco Canals esn su explicación. Desde luego en algo tan pragmático y aparentemente poco espiritual como es trabajar la tierra pueden encontrar las polémicas habitantes del monasterio una vía de manuntención si el resto de sus inversiones no funcionan.