editorial

La "mafia" socialista mueve los hilos: Sánchez toca fondo

La democracia española se desangra bajo el Gobierno de Sánchez. En cualquier país normal de la UE, estos casos habrían provocado la caída del Ejecutivo. Pero Sánchez no es un presidente normal, ni su Gobierno se asemeja a los de los países que nos rodean

Leire Díez, la fontanera del PSOE, con Pedro Sánchez

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado al Gobierno como "la mafia" tras las revelaciones que destapan el uso partidista de las instituciones por parte del PSOE. Las escuchas que implican a "fontaneros" socialistas y empresarios en maniobras para

desestabilizar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, encargada de investigar a Begoña Gómez, el hermano de Sánchez y el fiscal general, Álvaro García Ortiz, son la última muestra de un Ejecutivo sin escrúpulos. Estas prácticas, que incluyen el uso de fiscales y abogados del Estado a la carta para anular acusaciones en beneficio de Pedro Sánchez, evidencian un abuso de poder intolerable.

Este escándalo no es un hecho aislado, sino la continuación de las filtraciones de la Fiscalía General contra el novio de Isabel Díaz Ayuso. En aquel caso, García Ortiz instrumentalizó la Fiscalía y Hacienda para atacar a un particular y debilitar a una rival política. Ahora, las conversaciones filtradas revelan un intento de fabricar un caso contra el responsable de las investigaciones de la UCO, con el mismo denominador común: el uso descarado de instituciones públicas para fines políticos. Este patrón refleja un desprecio absoluto por el Estado de derecho y la independencia institucional.

Sánchez, acorralado, recurre a su narrativa victimista, pero su silencio ante estas acusaciones solo alimenta las sospechas. La transparencia que prometía es inexistente, y su Gobierno parece dispuesto a todo por mantenerse en el poder, incluso a costa de la cohesión nacional. Los pactos con independentistas y la amnistía al procés ya eran cuestionables; este nuevo escándalo agrava la crisis moral y política del Ejecutivo.

La democracia española se desangra bajo el Gobierno de Sánchez. En cualquier país normal de la UE, estos casos habrían provocado la caída del Ejecutivo. Pero Sánchez no es un presidente normal, ni su Gobierno se asemeja a los de los países que nos rodean. Estamos gobernados por una mafia, y las mafias no operan bajo parámetros democráticos. España merece un liderazgo que respete las instituciones y restaure la confianza ciudadana.