Abascal abandona el Congreso tras llamar "indecente y corrupto" a Sánchez, que le acusa de "hipocresía cum laude"
El líder de Vox se marcha del hemiciclo sin escuchar la respuesta del presidente, quien le afea su "falta de respeto" a las instituciones y le recuerda las acusaciones de corrupción que salpican a su partido
El presidente de VOX, Santiago Abascal, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 18 de junio de 2025, en Madrid (España).
En un nuevo episodio de alta tensión en el Congreso, Santiago Abascal, líder de Vox, ha protagonizado este miércoles un sonado abandono del hemiciclo tras lanzar duras acusaciones contra Pedro Sánchez, a quien ha tildado de "indecente, corrupto y traidor". El presidente del Gobierno, visiblemente molesto, le ha replicado acusándole de "hipocresía cum laude" y recordando las sombras de corrupción que planean sobre Vox, en un cruce de reproches que refleja la polarización de la política española.
La escena tuvo lugar durante la sesión de control, cuando Abascal preguntó a Sánchez "cuánto dinero ha robado" su entorno, en referencia al escándalo por la presunta corrupción de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE. Sin embargo, el líder de Vox anunció que no se quedaría a escuchar la respuesta, asegurando que solo esperaba "mentiras, embustes y chulería" de un presidente que, según él, "humilla y engaña a los españoles". Mientras se retiraba, los diputados de Vox corearon insultos como "sinvergüenza" e "inútil" hacia Sánchez, y Abascal, al pasar frente al presidente, reiteró que es "un indecente", según fuentes de la Ejecutiva de Vox a Europa Press.
Abascal aprovechó su intervención para enumerar los problemas que aquejan a los españoles, como la dificultad para llegar a fin de mes, el acceso a la vivienda o el riesgo de pobreza extrema, acusando al entorno de Sánchez de "robar" mientras los ciudadanos sufren. En un tono especialmente duro, afirmó que los españoles "pagan impuestos para que algunos se lo gasten en putas" y criticó las subvenciones a ONG que ayudan a inmigrantes. También acusó al presidente de estar dispuesto a "destruir la democracia" con tal de mantenerse en el poder, señalando que sus socios parlamentarios, a los que ha "amnistiado e indultado", aún le respaldan.
Sánchez, dirigiéndose a un "ausente" Abascal, lamentó que "la ultraderecha traiga odio, falta de convivencia y falta de respeto a las instituciones". El presidente defendió que en sus siete años de Gobierno no ha habido sentencias por corrupción contra su Ejecutivo, aunque admitió investigaciones en curso contra tres exmilitantes socialistas: Cerdán, José Luis Ábalos y su asesor, Koldo García. A continuación, contraatacó recordando las acusaciones que pesan sobre Vox, como las sanciones del Tribunal de Cuentas por financiación irregular, el presunto caso de corrupción del concejal valenciano Juanma Badenas, un préstamo de un banco húngaro vinculado a Viktor Orban y el desvío de siete millones de euros a la Fundación Disenso, presidida por Abascal, según denuncias de la exdirigente Macarena Olona.
El jefe del Ejecutivo no dudó en citar a Olona, quien afirmó que "Vox apesta a corrupción" y que el partido ha pasado "del todo por la patria al todo por la pasta". "Esta es la realidad de la hipocresía cum laude de la ultraderecha y la derecha cuando hablan de ejemplaridad", remató Sánchez, en un intento de desviar el foco hacia las acusaciones que salpican al partido de Abascal.
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El episodio, que ha generado un intenso debate en redes sociales, pone de manifiesto el deterioro de la convivencia política en un contexto marcado por el escándalo de corrupción que afecta al PSOE. Mientras Abascal busca capitalizar la indignación ciudadana, Sánchez intenta contrarrestar las acusaciones señalando las contradicciones de sus adversarios, en una batalla que parece lejos de terminar.
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