Sánchez miente: firmó un 5 % de gasto militar en la OTAN pero oculta el dato
El presidente firmó un compromiso claro con cifras muy superiores a las anunciadas. El Ejecutivo busca minimizar el impacto político del acuerdo en plena legislatura para no enfadar a sus socios
Sánchez, en la cumbre de la OTAN en La Haya
Pedro Sánchez ha afirmado públicamente que España alcanzará un máximo del 2,5 % del PIB en gasto militar. Sin embargo, el documento oficial firmado por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de la OTAN contradice claramente esta afirmación. Lo firmado habla de cifras mucho mayores: ese 5% que Sánchez tanto niega.
En el punto 2 del texto, los aliados se comprometen a alcanzar “un gasto anual en defensa del 3,5 % del PIB”, además de “un 1,5 % adicional para resiliencia, capacidades industriales y tecnológicas, y apoyo a infraestructuras críticas”. El documento no deja lugar a interpretaciones: el compromiso total es del 5 %.
En el punto 3 se añade que este objetivo debe alcanzarse de forma “creíble y verificable”, con un seguimiento detallado y sin excepciones para ningún Estado miembro. La mención explícita al “plazo temporal aceptable” deja clara la intención de que no sea un compromiso simbólico, sino operativo y exigible.
Los puntos 2 y 3 firmados por los países miembros de la OTAN
Mientras tanto, desde el Gobierno se mantiene un discurso que suaviza los términos reales del acuerdo. Sánchez ha reiterado que no se compromete a más del 2,5 %, ocultando que ha firmado un texto que dobla esa cifra. El desajuste entre lo dicho y lo rubricado es evidente.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha admitido que llegar al 5 % sería “imposible”, alimentando la sospecha de que el Ejecutivo busca minimizar el impacto político del acuerdo en plena legislatura para no enfadar a sus socios. La contradicción interna y externa plantea un serio problema de credibilidad para el Gobierno español.
Consecuencias diplomáticas por incumplimiento
El compromiso suscrito en La Haya no es meramente declarativo. Incluye mecanismos de control, hojas de ruta exigidas y consecuencias diplomáticas si no se cumple. Estados Unidos y Alemania ya han advertido de represalias frente a incumplimientos deliberados o dilaciones encubiertas.