La tranquilidad veraniega de Sánchez no aguanta ni hasta septiembre: el Congreso debate la próxima semana el citar a seis ministros
Los de Feijóo reclaman explicaciones por los incendios, el "caos ferroviario", la situación del fiscal general y los avisos del GRECO.
Imagen enviado desde Moncloa con Pedro Sánchez, trabajando este jueves desde Lanzarote.
La Diputación Permanente del Congreso debatirá el próximo martes 26 de agosto la petición del Partido Popular para citar a seis ministros del Ejecutivo de Pedro Sánchez, con el fin de que rindan cuentas por su nefasta gestión en distintos frentes durante el verano. En un contexto de parálisis institucional y ausencia de Presupuestos Generales, el principal partido de la oposición da un paso al frente para exigir transparencia al Gobierno más opaco de la democracia reciente.
Entre los citados se encuentran figuras clave del Ejecutivo como la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, y los titulares de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños; Exteriores, José Manuel Albares; Interior, Fernando Grande-Marlaska; Defensa, Margarita Robles, y Transportes, Óscar Puente.
El PP pone el foco en la caótica gestión de los incendios forestales que este verano han arrasado miles de hectáreas en Ourense, León, Zamora y Cáceres. Aagesen deberá explicar cómo la falta de presupuestos ha mermado los recursos contra el fuego, mientras el Ejecutivo se centraba en sus pactos con independentistas y socios radicales.
Además, se pedirá a Bolaños que aclare por qué el Gobierno mantiene al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, pese al varapalo del Tribunal Supremo, que lo ha dejado al borde del banquillo por su implicación en el escándalo de las filtraciones contra Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Un nuevo ejemplo de cómo Sánchez utiliza las instituciones del Estado en beneficio propio y para atacar a la oposición.
El PP no descarta ampliar la lista de comparecencias, mientras continúa el deterioro institucional bajo un Gobierno que gobierna a golpe de decreto, rehúye el control parlamentario y se aferra a una mayoría parlamentaria construida sobre concesiones a separatistas y radicales.