EscÁNDALO MUNDIAL
La prensa internacional carga contra Sánchez por el caos en La Vuelta: “Una deshonra para España”
El Gobierno español, acusado de incitar las protestas pro-palestinas que llevaron a la suspensión de la etapa final en Madrid, enfrenta duras críticas por su gestión de la seguridad y su retórica antiisraelí, según medios como The Guardian y Reuters.
Montaje fotográfico con Pedro Sánchez y diversos recortes de prensa aludiendo a la suspensión de La Vuelta
La suspensión de la etapa final de La Vuelta a España 2025, prevista para culminar hoy en Madrid, ha desatado una oleada de críticas internacionales contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Lo que debería haber sido una celebración del 80 aniversario de esta icónica carrera ciclista se convirtió en un caos provocado por miles de manifestantes pro-palestinas que bloquearon las calles de la capital, desde la Gran Vía hasta el Palacio Real. El foco de las protestas: la participación del equipo Israel-Premier Tech, acusado de “sportwashing” en medio del conflicto en Gaza. Jonas Vingegaard fue declarado ganador, pero sin podio ni ceremonias, dejando un regusto amargo que la prensa global atribuye directamente a la inacción y las declaraciones incendiarias del Ejecutivo español.
Medios como The Guardian y Reuters han sido tajantes en sus análisis. El diario británico The Guardian describe la situación como un “fiasco evitable”, donde el Gobierno de Sánchez ha permitido que las tensiones políticas eclipsen el deporte. Según sus reportajes, las protestas no son un fenómeno aislado, sino el clímax de una serie de interrupciones que afectaron etapas previas, como la 11 y la 16, acortadas por manifestaciones similares. “Somos peones en un gran juego de ajedrez”, citan a un representante de los ciclistas, apuntando a la politización del evento por parte de partidos de izquierda como Izquierda Unida, aliados del PSOE en la coalición gobernante. Estos grupos presionaron para excluir al equipo israelí, invocando fallos de la Corte Internacional de Justicia sobre Gaza, pero la Unión Ciclista Internacional (UCI) no impuso sanciones, dejando al Gobierno español en una posición vulnerable.
Más dura aún es la acusación del ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, quien, en declaraciones recogidas por múltiples outlets internacionales y viralizadas en redes como X, tildó al gabinete de Sánchez de “una deshonra para España”. Sa’ar vincula directamente las protestas a las palabras del presidente español, quien habría lamentado no tener “una bomba nuclear para parar a Israel”. Esta retórica, según Reuters, ha inflamado los ánimos de movimientos como el BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que celebraron la suspensión como una victoria contra el “genocidio”. “El pueblo escribió el final de La Vuelta”, proclamaron en posts virales, mientras que la prensa australiana, como ABC News, critica la “falta de rechazo enérgico” por parte de las autoridades españolas a estas interrupciones “ilegales”, en palabras del director de la carrera, Javier Guillén.
Cyclingnews, especializado en ciclismo, va más allá y cuestiona la gestión de la seguridad por parte del Gobierno. A pesar de advertencias previas y una votación de los ciclistas para abandonar si persistían los riesgos –como la caída de Javier Romo en la etapa 15–, las autoridades no reforzaron las medidas en Madrid. “No hay Plan B, pero la seguridad prima”, insistió Guillén, pero la realidad fue otra: miles de manifestantes bloquearon el recorrido, forzando una neutralización total. Medios estadounidenses como The Athletic destacan cómo este incidente ha eclipsado logros deportivos, como las victorias de UAE Team Emirates o la batalla por el maillot rojo entre Vingegaard y João Almeida. “Horrible lo que está pasando en Gaza”, admitió el propio Vingegaard, mostrando empatía, pero lamentando que el deporte pague el precio de una política exterior española sesgada.
La BBC Sport enfatiza que, aunque las protestas eran predecibles dada la ruta internacional de la carrera –que pasó por Italia, Francia y Andorra–, el Gobierno español falló en equilibrar la libertad de expresión con la protección de un evento de talla mundial. Críticos en redes sociales, incluyendo ex ciclistas británicos, lamentan el “fin abrupto” sin celebración, atribuyéndolo a una “tolerancia excesiva” hacia manifestaciones que, según Guillén, eran “ilegales”. Esta percepción se extiende a análisis geopolíticos: la suspensión no solo daña la imagen de España como anfitrión de eventos deportivos, sino que resalta las divisiones internas del Gobierno de Sánchez, criticado por su postura pro-palestina en un contexto de alianzas europeas complejas.
En resumen, la prensa internacional coincide en que el caos en La Vuelta es un síntoma de una gestión deficiente por parte de Sánchez. Desde acusaciones de incitación hasta fallos en seguridad, el incidente ha transformado una carrera ciclista en un símbolo de boicot global, dejando a España en el centro de un debate ético y político. Mientras los manifestantes celebran, el mundo del deporte y la diplomacia exigen responsabilidades. ¿Aprenderá el Gobierno de este “deshonroso” episodio? El tiempo lo dirá, pero por ahora, la Vuelta 2025 pasará a la historia no por sus pedales, sino por sus protestas.
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