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El escándalo de las pulseras "del chino" para víctimas deja más KO el feminismo del PSOE tras la prostitución
Temor en círculos socialistas a que la desprotección en la violencia de género deje más tocado el voto femenino después de las sobrinas y las saunas. Feijóo habla de "mala fe" del Gobierno por esconder el problema mientras la ministra Ana Redondo no convence
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en el Congreso
Si hay algo que preocupa en Ferraz y en Moncloa tras los escándalos de corrupción de los últimos meses es el voto femenino. Los audios sórdidos intercambiando prostitutas, las sobrinas colocadas en empresas públicas o las saunas del suegro de Pedro Sánchez han dejado muy tocado un electorado, las mujeres, que el PSOE siempre presume que le es favorable. Así que lo que le faltaba a este cóctel es ahora el escándalo de las pulseras para víctimas de violencia de género que no funcionaban, dejando a las mujeres desprotegidas, y que incluso el Ministerio de Igualdad de Ana Redondo sabía y no actuó. Un torpedo para los socialistas que presumen de ser los adalides contra la violencia a la mujer.
El Ministerio de Igualdad parece un concurso de chapuzas con premio que da dolores de cabeza al PSOE, esté Irene Montero o ahora Ana Redondo. Tras el espectáculo de la prostitución con ministros y saunas y los estragos que produjo la ley del sólo sí es sí, ahora descubrimos que las famosas pulseras antimaltrato, ese “escudo infalible” para proteger a las víctimas, funcionaban como si fueran compradas en un bazar del chino.
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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado al Gobierno de Sánchez no sólo de “incompetencia” sino además de “mala fe”. “En vez de dar la cara, se esconden en lugar de dar explicaciones”, ha indicado el popular, y ha calificado lo ocurrido con las pulseras como “negligencia de enorme gravedad”. Para el líder popular, este caso no es un error aislado, sino otra chapuza más de un Gobierno absorbido por “defenderse en los tribunales y de sus socios” mientras desatiende a quienes más lo necesitan. "Ya solo tiene la cabeza en los juzgados y en las cárceles ha acabado por no darse cuenta de que ha librado de ellas a depredadores sexuales", dejaba claro Feijóo.
En Ferraz aumenta la preocupación. Los socialistas saben que el voto femenino ya se tambaleaba con el sólo sí es sí y las contradicciones sobre prostitución. Y ahora, con las pulseras defectuosas, el feminismo de Moncloa se hunde aún más. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, en modo bombero apagafuegos, se ha sacado de la manga la excusa de que “no llegó ni al 1%” de las mujeres desprotegidas mientras el PP ya exige su dimisión con moción de reprobación incluida en el Congreso. La bandera del feminismo del PSOE hace más aguas, otra vez, cuando Pedro Sánchez no está precisamente para perder votos.