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Elecciones en Extremadura antes de acabar el año: María Guardiola activa el botón

La presidenta tendría ya tomada la decisión del adelanto electoral y daría paso así a una nueva legislatura de 4 años tras el boicot del PSOE y Vox a sus presupuestos, donde el PP espera alcanzar una mayoría suficiente para gobernar

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en rueda de prensa en Mérida RODIAN_CONTADOR

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Luis Sordo / Enrique Martínez

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Elecciones en Extremadura antes de finalizar el año 2025. Fuentes próximas a la presidenta señalan que María Guardiola ya tiene tomada la decisión del adelanto electoral "para dar paso así a una nueva legislatura de 4 años, como determina el Estatuto de Autonomía de Extremadura". Si se disuelve la Asamblea ahora, las nuevas elecciones serían en un plazo de 45-50 días, antes de acabar el año. El PP espera conseguir con ello una mayoría suficiente para gobernar con más comodidad frente a PSOE y Vox. 

Los populares justifican el adelanto en que "a la vista de que la izquierda y Vox coinciden en bloquear los mayores presupuestos de Extremadura, -han registrado enmiendas a la totalidad que mueren el martes-, la presidenta cumplirá con la hoja de ruta que avanzó para evitar que el crecimiento de Extremadura sea frenado". Guardiola además aprovecha un momento de debilidad del PSOE en la región, con su líder, Miguel Ángel Gallardo, procesado por el caso del hermano de Pedro Sánchez. 

Tanto María Guardiola como Jorge Azcón, presidentes autonómicos del PP en Extremadura y Aragón, coinciden en que sin nuevas cuentas públicas resulta imposible sostener la legislatura. El bloqueo de Vox, decidido a endurecer su estrategia frente a los populares, complica al máximo las negociaciones. La alternativa, un improbable apoyo del PSOE, apenas tiene recorrido político.

Fuentes del Partido Popular admiten que la situación se ha ido tensando durante las últimas semanas. Desde Génova aseguran que la decisión sobre un eventual adelanto será «exclusiva de los presidentes regionales», aunque recalcan que «no hay miedo a las urnas». Alberto Núñez Feijóo mantiene contacto permanente con ambos territorios y, según su entorno, comprende las dificultades de gobernar sin un proyecto presupuestario actualizado.

La dirección nacional del PP, además, contrasta la actitud de sus barones autonómicos con la del Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que reprochan no haber aprobado Presupuestos Generales del Estado por tercer año consecutivo. «Nuestros presidentes hacen todo lo que está en su mano; al menos, presentan las cuentas», subrayan desde el equipo de Feijóo.

Extremadura, primera prueba de fuego

En Extremadura, el calendario aprieta. Este jueves concluye el plazo para presentar enmiendas a la totalidad, y todo apunta a que PSOE, Vox y Podemos lo harán, dejando en una situación crítica al Gobierno autonómico. La votación tendrá lugar el martes, y si las enmiendas prosperan, los presupuestos de 2026 quedarían anulados antes incluso de llegar al debate en profundidad.

Guardiola ya ha advertido de que, si no hay presupuestos, planteará un adelanto electoral. Desde su entorno recalcan la «necesidad imperiosa» de sacar adelante las cuentas y han extendido una mano al PSOE para pactar una reforma del IRPF que permitiría una “justicia tributaria” con un impacto estimado de ocho millones de euros. Vox, sin embargo, ha cerrado cualquier posibilidad de acuerdo.

El distanciamiento entre los de Abascal y el PP extremeño es total, tanto en la Asamblea como en los equipos directivos. En el partido ultra no ocultan su mala relación con la presidenta popular, a la que acusan de “gobernar como si tuviera mayoría absoluta”.

Aragón, a la espera del techo de gasto

En Aragón, el guion es similar aunque los tiempos son distintos. Jorge Azcón confía en presentar las cuentas en las Cortes tan pronto como el Ministerio de Hacienda, dirigido por María Jesús Montero, convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera y fije la senda de estabilidad. “Cumpliremos los plazos y haremos las cosas bien”, aseguran fuentes cercanas al presidente autonómico.

Sin embargo, el clima político se ha enturbiado en las últimas horas tras el cese de Marcos Francoy, asesor del grupo parlamentario de Vox, por unos mensajes racistas en redes sociales. Azcón fue tajante: «Mientras ese señor siga en el grupo parlamentario, no hablaré con Vox». El partido de Abascal respondió acusando al PP de «buscar excusas» para romper la negociación presupuestaria y de «no tener voluntad de pacto».

En el entorno del presidente aragonés creen que Vox ha decidido “dinamitar” cualquier acuerdo por motivos electorales, convencido de que el desgaste recaerá sobre el PP. “Si no hubiera sido este incidente, habría sido otro”, lamentan desde el Pignatelli.

Feijóo observa, Montero retrasa

Mientras tanto, la política nacional también condiciona los tiempos. Moncloa pretende aprobar el techo de gasto estatal en noviembre, paso previo para que las autonomías cierren sus presupuestos. Hasta entonces, tanto Guardiola como Azcón mantienen la incógnita sobre un posible adelanto electoral.

En el PP prefieren no adelantar acontecimientos, aunque no esconden su confianza en un buen resultado si finalmente se convocan elecciones. “Nuestros adversarios están en crisis: Gallardo, procesado en Extremadura, y Pilar Alegría desbordada en Aragón. Vox sigue demostrando que solo quiere atacar al PP”, resumen fuentes populares.

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El reloj político corre y, salvo un giro inesperado, Extremadura podría ser la primera en mover ficha. Lo que ocurra en los próximos días marcará el rumbo no solo de las dos comunidades, sino también de la estrategia nacional del Partido Popular en la antesala de un año decisivo.