La baza de Feijóo para negociar con Abascal en Valencia: "si abre la puerta a la izquierda, le penalizará"
Génova no quiere elecciones y cree que Abascal tampoco: "Si fuerza un adelanto que abra la puerta a la izquierda, le penalizará". En plena negociación, Feijóo exhibe liderazgo en Melilla y se compromete con la protección de fronteras, pero también con la "convivencia entre culturas"
El presidente del PP, Albero Nuñez Feijoo,
El PP quiere pasar página cuanto antes de Carlos Mazón sin ir a elecciones y con la cuenta atrás en marcha. El mejor situado para sustituirle es Juanfran Pérez-Llorca que ya es tratado por sus correligionarios como el candidato in pectore. Él, sin embargo, muestra una exquisita prudencia y evita postularse escarmentado tras el enfado de Génova con el PP valenciano por filtrar como candidato al nombre de Vicente Mompó, que ni siquiera es diputado.
Comunidad Valenciana
Pérez Llorca se ve "capacitado" para ser presidente, pero la pelota se encalla en el tejado de Génova
Sonia García
Escarmentados, nadie quiere dar pasos en falso en una partida que se juega también fuera del territorio valenciano. El plazo máximo para que PP y VOX alcancen un acuerdo para presentar la candidatura de Pérez-Llorca finaliza el 19 de noviembre y "nadie duda de que se alcanzará este primer acuerdo", confirman a ESdiario desde ambas formaciones.
El problema es que este primer acercamiento solo supone iniciar un camino que va a estar lleno de espinas: Abascal quiere vender muy caro su apoyo al sustituto de Mazón para evitar un adelanto electoral. Subiendo en todas las encuestas, Vox se jacta de que no tiene ningún miedo a las urnas.
Génova, sin embargo, pone en duda que Santiago Abascal quiera urnas en estos momentos: "Las elecciones las carga el diablo y si Abascal las provoca y gobierna la izquierda, no se le va a perdonar". Es la advertencia que trasladan desde la dirección popular que creen que hay algo de "postureo" de cara a la negociación
En Génova creen por otro lado, que en caso de una repetición electoral que les permita formar Gobierno, Vox tendría muy difícil explicar que se queda fuera del Ejecutivo y más en plena reconstrucción. La estrategia de la calle Bambú pasa por no entrar en los gobiernos autonómicos hasta las elecciones generales como demostraron rompiendo todas las coaliciones autonómicas con el PP.
El pulso va a estar en la inmigración
La verdadera negociación a "cara de perro" va a estar en el contenido de lo que se pacte para apoyar esa investidura. Abascal exige que el nuevo candidato pronuncie una declaración institucional asumiendo sus políticas. En particular las del rechazo al Pacto Verde Europeo y a la inmigración, para demostrar que Feijóo asume sus políticas.
El PP, sin embargo, aunque ha endurecido sus políticas sobre inmigración, no está por la labor de asumir todos los postulados de Vox. La expulsión de todos los inmigrantes, sean regulares o irregulares y las políticas que afectan a todos los menores inmigrantes no acompañados, son vistas con muchas reservas en la calle Génova.
Desde la dirección nacional transmiten que "nadie va a conseguir el 100% de sus reivindicaciones", en unas negociaciones que se prevén durísimas y que se iniciarán inmediatamente después de que se alcance un acuerdo sobre el candidato. La última palabra, como no puede ser de otra manera, la tendrá Alberto Núñez Feijóo