EXCLUSIVA
Un cargo de García Ortiz confesó al juez que filtró la denuncia del novio de Ayuso
“Se la facilito a los periodistas que me la piden”. Admitió que difundió el escrito un día antes del bulo que pretextó fiscalía para destripar expediente y mails en su nota
El ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz
Está por ver qué filtraciones condenan a García Ortiz. Si su nota del 14 de marzo de 2024, con entrecomillados de correos privados, o la suma de indicios: se filtra a prensa o Moncloa cuanto recibe del expediente del novio de Ayuso.
Pero hay un hecho previo a su nota que potencialmente por sí sólo prueba su revelación de secretos o datos reservados.
Los interrogatorios judiciales acreditan que su mano derecha filtra el 12 marzo la denuncia de fiscalía contra el novio de Ayuso.
Ocurre un día antes de que se publique el bulo -oferta de pacto por fiscalía- y dos días antes de su nota con datos del expediente y frases de correos cruzados con el letrado de González Amador.
Tal cargo de García Ortiz confirma en sede judicial que la reparte ese día, 12M, a cuantos periodistas se la piden porque horas antes la había publicado el diario.es.
La cúpula de la fiscalía usa como coartada de su filtración que el material ya se había filtrado previamente. Repetirá ardid con los mails: los publico porque ya se han filtrado.
Cuando esta primera filtración oficial aflora en interrogatorios judiciales nadie hace sangre pese a su gravedad.
Por primera vez una persona del equipo personal de García Ortiz admite ser autora de una filtración del expediente de González Amador.
Evidencia que no se hizo a espaldas del fiscal general del Estado. Es filtración autorizada dado su cargo. Lo poseen 600, pero lo filtra su mano derecha.
Pero no le preguntan lo obvio: cuándo y quién lo ordenó o autorizó. No es un paso para dar en solitario.
Su testimonio rebate la sincronizada exculpación de los periodistas: no me filtra García Ortiz. Cierto. Es su persona de confianza.
La denuncia 'anonimizada'
Quiere restar gravedad a su filtración. “Se suprimieron todos los datos que podían vulnerar la ley de protección de datos. Dni, matrículas de coches, domicilios”.
Pero no borró lo esencial. Nombres y delitos. Véanse su denuncia “anonimizada” y su testimonio: el anonimato era broma.
–¿”Y se borró el nombre del administrador de la empresa”
–“No, eso creo que no”.
–“¿Y el nombre de la empresa”?
–“No eso tampoco. Es que si se anonimiza todo no sirve de nada”.
Alega que filtra la denuncia porque estaba judicializada. Es cuestionable. Solicité la denuncia ese día. Y la fiscalía general me remitió a la de la Comunidad de Madrid. “Ellos te la pueden dar”.
Pero me la negó. “¿Cómo vamos a dar una denuncia que ni siquiera ha sido admitida por un juez”?
Para esta fiscalía, a diferencia del García Ortiz team, judicializada no era sinónimo de presentada ante la justicia. Ningún juez la había aceptado aún, y, por tanto, podía rechazarla.
Sin tal reparo, el brazo ejecutor del fiscal general hace un riego selectivo el 12M. “No a todos, facilito la denuncia a aquellos periodistas que expresamente me la piden”.
Tan leal subordinado cambió de móvil durante la investigación. No se investigaron sus comunicaciones, ni las de cargos de fiscalía o Moncloa probados receptores del expediente filtrado. Y aún claman sufrir una investigación prospectiva.
García Ortiz pide el expediente cinco días antes, 7M, porque sabe que afecta al novio de Ayuso: "Maxwell Cremona, relacionada con la pareja de la presidenta de Madrid”.
El diario.es lo publica cinco días después. El mismo que pidió datos del caso a sus asesores el 6 de marzo.
Le dio coartada al fiscal general para exigir el expediente al día siguiente ante la presión mediática.
Su filtración del 12 de marzo pulveriza la coartada de García Ortiz: que revela secretos en su nota del 14 de marzo para desmentir un bulo.
A las 6:00 del 12 de marzo no había bulo alguno y sí filtración de su denuncia por fiscalía.
González Amador ni había recibido aún su denuncia. Un defraudador como miles es noticia porque así lo quiere fiscalía.
Primero la lee en prensa. Y, casualidad, le llega tres horas más tarde a su abogado, aunque se presentó siete días antes.
So pretexto de que tras esa filtración hay un clamor periodístico, fiscalía vuelve a filtrar la denuncia ese día. Pero esta vez probadamente a través de su equipo oficial. Hay filtrador confeso.
El contrataque/bulo del novio de Ayuso llega al día siguiente, 13 de marzo, más de 30 horas después de que fiscalía esparciera sus delitos nada anonimizados.
Y si creemos al diario.es, seis días después de que le filtraran la denuncia.
No es mal símbolo un fiscal general condenado un 20N. Era impensable con Franco.
Pero hoy nadie está por encima de la ley. Ha tenido gratis como defensores a la abogacía del estado y a su fiscalía. Y puede recurrir al TC, que controlan magistrados buenos.
Es inocente como Nixon. No quiso entregar sus mensajes, ni aquel sus cintas. La teletienda de Intxaurrondo lo cree Mandela.
No ve pruebas, pero sí golpe blando judicial. Hay un Armada en el Supremo y el emérito aterriza. Todo cuadra en la fábula.