El PNV comienza a apartarse de Sánchez y se cubre las espaldas: "Si hay sentencia por corrupción, adiós Gobierno"

La formación vasca avisa de que su apoyo depende de la limpieza judicial en casos como el de la financiación irregular del PSOE. Las portavoces advierten de que una condena marcará el fin de la estabilidad del Ejecutivo y sin su apoyo, otro clavo en el ataúd político del líder del Gobierno.

La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel VaqueroEuropa Press

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Mariola López

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El PNV ha lanzado una advertencia nítida: su respaldo al Gobierno de Pedro Sánchez se sujeta a un principio simple, la credibilidad institucional y la justicia, y amenaza con retirarse “si hay sentencia” condenatoria por financiación irregular. Así lo ha explicado con claridad su portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, en una entrevista en El Diario Vasco.

En esa entrevista, Vaquero recordó que los jeltzales firmaron un pacto de investidura basado en la confianza mutua, con compromisos claros en materia de transferencias y políticas para Euskadi. Ahora, sin embargo, advierten de que ese apoyo queda condicionado a que se restaure la integridad del Estado. “Si llega una sentencia [...] tomaremos decisiones”, resumió Vaquero, con la amenaza de dejar al Gobierno “colgado” si sale adelante una condena. Si esto sucede, la debilidad parlamentaria del Ejecutivo de coalición alcanzaría un punto que ya de por sí, con el panorama actual y el apoyo del PNV, roza lo insostenible. Y es que los nacionalistas vascos han apoyado el discurso socialista en estos tiempos de crisis como, por ejemplo, con la condena al Fiscal General.

Ese mensaje ha sido refrendado por otro dirigente de peso del PNV, Iñigo Ansola, presidente del BBB, quien en una entrevista en Radio Euskadi ha asegurado´ que “la paciencia tiene un límite” y que el partido vasco no está dispuesto a sostener un Ejecutivo en caída libre ni a pagar en silencio por las decisiones de otros. Aunque insiste en que el PNV prefiere el diálogo y las alianzas, advierte de que no firman cheques en blanco y que el escenario político actual obliga a ser “muy claros” con las líneas rojas.

Estas advertencias coinciden con la conmoción generada por los escándalos que sacuden al PSOE, desde los casos de posible financiación irregular hasta las pesquisas judiciales sobre adjudicaciones públicas. Un clima de sospecha que ha erosionado la posición del Gobierno y ha obligado a los socios parlamentarios a redefinir sus límites.

El contexto se ha complicado aún más después de que ESdiario haya revelado en exclusiva el llamado “cupo vasco” concedido por Sánchez al PNV, una operación millonaria con adjudicaciones y partidas presupuestarias. Lejos de blindar la relación, esta información está alimentando dudas internas sobre si el Ejecutivo ha ido demasiado lejos en sus concesiones para mantener la legislatura a flote.

Desde el PNV sostienen que no buscan abrir una crisis institucional, pero sí preservar su credibilidad. Insisten en que aspiran a acuerdos firmes, a la transferencia efectiva de competencias y al respeto escrupuloso de las reglas democráticas. Y reiteran que si la justicia dictamina irregularidades graves, no dudarán en descolgarse del Ejecutivo.

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El mensaje, en definitiva, es inequívoco y coral: el apoyo del PNV tiene fecha de caducidad si hay una sentencia condenatoria. Y para Sánchez, eso implica un reloj político en marcha, donde cualquier revés judicial puede convertirse en un punto de no retorno para la legislatura.