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Santos Cerdán se presenta "víctima de la Inquisición" y lanza un misil al PSOE: "más vale solo que mal acompañado"

El exsecretario de Organización comparece en el Senado al que no acude ningún senador socialista, y asegura ser objeto de "un golpe contra el estado de Derecho" perpetrado por la UCO y el Supremo y defiende a su mujer y a Leire Díez

El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, comparece en el SenadoEuropa Press

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El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha comparecido de nuevo en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado tras su salida de la cárcel sin un solo senador socialista a su lado. Un vacío calculado que evidenció hasta qué punto el partido al que durante años sostuvo ha optado ahora por marcar distancias, que él ha evidenciado con un “más vale solo que mal acompañado”. Lejos de dar explicaciones sobre el fondo del caso, el exdirigente socialista se acogió a su derecho a no declarar sobre los hechos concretos que instruye el Supremo, pero sí utilizó su turno para arremeter contra el “contexto político” de la investigación. Desde el primer minuto se presentó como víctima de una persecución, denunciando lo que calificó como “una forma propia de la Inquisición” para “lapidarle en la plaza pública”.

El exdirigente socialista fue más allá y cuestionó directamente el trabajo de la Guardia Civil y del Tribunal Supremo. Santos Cerdán ha señalado que los audios que sustentan parte de la causa “se están demostrando falsos”, ha insinuado manipulaciones técnicas imposibles y habló abiertamente de un “golpe judicial contra el Estado de Derecho”, perpetrado por la UCO y el Supremo. La imagen previa a la comparecencia fue tan significativa como sus palabras. El ex número 3 del PSOE llegó con antelación a la sala Clara Campoamor y permaneció de pie, solo, mientras los fotógrafos captaban la escena. Ningún senador socialista acudió a escucharle. Ningún gesto de respaldo.

Ese aislamiento se verbalizó durante un intercambio con la senadora de UPN, Mari Mar Caballero, que le recordó que comparecía sin “aquellos compañeros a los que usted aupó para llegar aquí”. La respuesta de Santos Cerdán fue una frase cargada de reproche interno: “mejor solo que mal acompañado”. Un dardo directo al PSOE, que suena a ruptura emocional y política con la organización que ahora evita pronunciar su nombre. Durante la sesión, el ex número 3 socialista también pidió “respeto” cuando se le preguntó por su mujer, La Paqui, asegurando que nada tiene que ver con la causa y que los mensajes conocidos carecen de contexto. La réplica fue inmediata: “quien ha metido a su mujer en esto es usted”, le espetó la senadora de UPN, recordándole los vínculos económicos y laborales que aparecen en la investigación.

El exsecretario de Organización socialista aprovechó además para salir en defensa de Leire Díez, figura clave en las derivadas del caso, reclamando que “se la llame por su nombre y no fontanera”. “Están montando una película en la que yo no aparezco”, insistió, tratando de desmontar el relato que, según él, se ha construido para convertirle en culpable antes de que haya sentencia. La comparecencia dejó una conclusión política clara: Santos Cerdán ya no habla como dirigente del PSOE, sino como alguien que se siente expulsado del sistema y traicionado por los suyos. El PSOE, mientras tanto, mira hacia otro lado, como si no conociera a quien fuera durante años el número 3 del partido. 

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