Zapatero dispara las sospechas: sigue a sus hijas y borra su cuenta de Twitter en pleno escándalo de Plus Ultra
El expresidente del Gobierno elimina de X su perfil @jlrzapatero, como hizo Whathefav, justo cuando la sombra de la sospecha por su papel en el rescate de la aerolínea y el encuentro con Julio Martínez se cierne sobre él
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha optado por el silencio digital en el peor momento posible. El dirigente socialista ha eliminado su cuenta de X, antes Twitter, @jlrzapatero, en plena tormenta política por el caso Plus Ultra, los presuntos chivatazos al empresario Julio Martínez al que relacionan como testaferro y las crecientes sospechas sobre su papel como intermediario en uno de los rescates más opacos del sanchismo. La pregunta es inevitable: ¿qué tiene que ocultar para desaparecer ahora?
El borrado del perfil no es un gesto aislado. Zapatero sigue así el mismo camino que sus hijas, que ya eliminaron de Twitter la cuenta de su empresa Whathefav después de que su nombre apareciera vinculado al escándalo de Plus Ultra. Una retirada en bloque de las redes sociales de la familia que muchos interpretan como una estrategia de huida ante la presión mediática y las incómodas preguntas que se acumulan alrededor del expresidente socialista.
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Zapatero está señalado por su presunta implicación en un chivatazo al empresario Julio Martínez, exdirectivo de Plus Ultra, al que se sitúa como posible testaferro. Según las informaciones conocidas, el expresidente utilizaba teléfonos no rastreables, como un Nokia clásico, y llegó a mantener encuentros secretos en un monte con el empresario antes de ser detenido, en una operativa que recuerda más a un thriller político que a una actuación transparente de un exjefe del Ejecutivo. A todo ello se suma el papel de Zapatero como supuesto mediador clave en el rescate millonario de Plus Ultra por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Una aerolínea sin viabilidad clara, con vínculos con Venezuela y que recibió decenas de millones de euros de dinero público mientras otras compañías eran dejadas caer. La sombra del expresidente del Gobierno planea sobre toda la operación, y su repentina desaparición de Twitter no hace sino alimentar las sospechas.
Lejos de ofrecer explicaciones, Zapatero ha elegido cerrar la persiana digital justo cuando el foco se intensifica. Un gesto que contrasta con su habitual hiperactividad mediática cuando se trata de opinar sobre la derecha, la memoria histórica o la política internacional, cosa que no ha practicado en los últimos días desapareciendo de la campaña electoral en Extremadura sin participar en un mitin del PSOE por primera vez desde 2021. En política, borrar no es desaparecer. Y menos cuando el escándalo de Plus Ultra, los presuntos chivatazos y la figura del posible testaferro siguen abiertos. Zapatero puede eliminar su cuenta de Twitter, pero no puede borrar las dudas que rodean su papel en uno de los episodios más turbios del sanchismo.
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