Reunión de urgencia, resultado nulo

La coalición se resquebraja y sobrevive a duras penas tras una reunión inútil: la crisis PSOE-Sumar se enquista

La reunión de urgencia entre los socios de coalición, convocada para apagar el incendio interno del Gobierno, ha terminado como empezó: sin acuerdos, sin avances y con más reproches que soluciones. El socio minoritario eleva el tono y exige cambios por los escándalos que cercan al PSOE, pero vuelve a marcharse con las manos vacías… y sin romper.

Yolanda Díaz saluda a Pedro Sánchez tras finalizar la segunda sesión del debate de investidura en noviembre de 2023.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

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El Gobierno de coalición atraviesa uno de sus momentos más delicados y la reunión celebrada este viernes en el Congreso no ha servido para disipar las dudas. Al contrario: ha dejado al descubierto una crisis enquistada, un socio mayoritario atrincherado y un socio minoritario que amenaza, critica y exige… pero sigue sosteniendo el Ejecutivo.

Durante una hora y media, representantes del PSOE y de las formaciones integradas en Sumar se sentaron este viernes para tratar de encauzar una situación marcada por los escándalos de corrupción y las denuncias de acoso que rodean al Partido Socialista. Sin embargo, el resultado no fue el más esperanzador posible. Según el comunicado conjunto de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comunes, del encuentro solo salieron “buenas palabras” y ningún avance concreto.

Los partidos liderados por Yolanda Díaz reprochan al PSOE una actitud “inmovilista” que, a su juicio, alimenta el “desánimo progresista”, refuerza la “antipolítica” y acaba beneficiando a PP y Vox. Un diagnóstico duro que evidencia hasta qué punto la desconfianza se ha instalado en el corazón del Ejecutivo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.CARLOS LUJÁN / EUROPA PRESS

Sumar también lanzó una advertencia explícita: el PSOE no puede “bunkerizarse” en la Moncloa y en Ferraz ni escudarse en supuestos enemigos externos para evitar dar explicaciones a la ciudadanía. Reclaman explicaciones por los escándalos, medidas anticorrupción, acciones contra el acoso sexual y un “impulso social” que pase incluso por una reformulación del Gobierno en esta segunda parte de la legislatura.

Pese al tono crítico, el socio minoritario vuelve a quedarse a medio camino. Aunque advierte de que el bloqueo podría poner en riesgo el acuerdo de investidura, se escuda en que no lo hacen por mantener el llamado “escudo social”, prorrogar la prohibición de desahucios, contener precios y extender los alquileres. Es decir, denuncia la parálisis, pero descarta cualquier ruptura. Si es verdad que en caso de hacerlo, sería prácticamente un suicidio político.

Desde el PSOE intentan maquillar el fracaso

El contraste con la versión socialista de la misma reunión es total. El PSOE “valora positivamente” la cita, minimiza las discrepancias e insiste en que ambas partes tienen “más cosas en común que diferencias”. Desde Ferraz se repite el mensaje de unidad y se apela al diálogo como única vía para seguir gobernando, también conocedores que son los que tienen la sartén por el mango.

Además, los socialistas aseguran haber explicado “detalladamente” las medidas adoptadas frente a los casos de corrupción y acoso, reiterando su mensaje de “tolerancia cero”. Un discurso que, sin embargo, no convence a sus socios ni logra cerrar una crisis que sigue abierta. Por lo tanto, la coalición sobrevive al más puro estilo Sánchez-Díaz.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz

El estilo Sanchez: aguantar a toda costa, da igual lo que pase dentro de Moncloa y Ferraz porque todo es una campaña mediática y política para desgastar al Gobierno y por supuesto ni elecciones anticipadas ni mucho menos dimisiones o consecuencias reales. El estilo Yolanda Díaz: ladrar pero no morder, alzar la voz por los presuntos casos de acoso sexual y corrupción que afloran día sí y día también en el PSOE pero al final de día anteponer intereses políticos a valores.

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La fotografía final es clara: un Gobierno tensionado, un PSOE que resiste sin mover ficha y un Sumar que eleva la presión retórica pero evita cualquier paso que ponga en peligro su permanencia en el poder. Mucho ruido interno, pocas decisiones y una coalición que continúa avanzando, cada vez con más dificultad, sobre un terreno inestable. A todo esto vienen las primeras elecciones autonómicas de un carrusel de comicios, en Extremadura este mismo domingo, cuyos resultados pueden empezar a poner la puntilla a un PSOE con el agua cada vez más al cuello y a Sumar cuya posición depende de su "hermano mayor".