Zapatero, Sánchez y Ábalos: la prensa acorrala al expresidente y su red de influencias

Varias informaciones de medios digitales coinciden en retratar al antiguo jefe del Ejecutivo socialista como una figura clave en presiones políticas, negocios opacos y gestiones en la trastienda del poder. Desde llamadas al Ministerio de Transportes hasta su entorno vinculado al rescate de Plus Ultra, pasando por privilegios diplomáticos renovados desde Moncloa, las informaciones dibujan a un Zapatero hiperactivo, protegido y aún muy influyente en el ecosistema del sanchismo

El ex presidente José Luis Rodríguez Zapateroeuropa press

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Mariola López

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José Luis Rodríguez Zapatero ya no gobierna, pero tampoco se fue. Las informaciones publicadas en los últimos días por varios medios nacionales vuelven a situar al expresidente socialista en el centro de una red de influencias políticas y empresariales que conecta directamente con el actual Gobierno de Pedro Sánchez. Un Zapatero que oficialmente predica diálogo y concordia, pero que en la práctica aparece como operador permanente del poder desde la trastienda.

Según ha revelado Vozpópuli, el entorno del expresidente presionó durante meses al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, para lograr contratos y decisiones favorables. No fue una gestión puntual ni una llamada de cortesía, sino una insistencia prolongada que hoy adquiere un nuevo significado a la vista del historial político y judicial del exministro, convertido en uno de los grandes lastres del sanchismo.

Mientras tanto, El Debate destapa otra pieza clave del puzle: Zapatero ejerciendo como lobista internacional de alto nivel, con ingresos millonarios y, pese a ello, manteniendo intactos los privilegios de Estado. El Gobierno de Sánchez no solo conocía esa actividad, sino que en junio le renovó el pasaporte diplomático, un gesto que cuesta explicar cuando se trata de un expresidente dedicado abiertamente a negocios privados en el extranjero.

La conexión con el rescate de Plus Ultra añade todavía más sombras. The Objective informa de que la investigación judicial identifica al empresario Julio Martínez Martínez como testaferro de Zapatero, que apareció como broker aéreo justo antes del rescate a la aerolínea venezolana. Una compañía rescatada con dinero público en una de las decisiones más controvertidas del Ejecutivo y que sigue bajo investigación por presunto blanqueo.

Equilibrio difícil de justificar

Además, diversos medios ponen el foco en la actitud de Pedro Sánchez, que evita poner “la mano en el fuego” por Zapatero mientras su Gobierno sigue renovándole privilegios y sosteniendo su figura. Un equilibrio difícil: negar respaldo público mientras se mantiene la protección institucional. Distancia de cara a la galería, cercanía en los despachos.

El patrón que emerge es claro: Zapatero no es un expresidente retirado, sino un actor político en activo, con agenda propia, acceso directo al poder y una red que sobrevive a cambios de ministros y escándalos sucesivos. Todo ello mientras el PSOE se ve sacudido por escándalos, corrupción, dimisiones y una creciente desconfianza ciudadana.

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La oposición reclama explicaciones, pero el silencio domina en Moncloa. Quizá porque reconocer el papel real de Zapatero obligaría a admitir una verdad incómoda para el sanchismo: que algunas de las decisiones más polémicas de los últimos años no nacieron en el Consejo de Ministros, sino en la sombra alargada de un expresidente que nunca se fue del todo.