El mítico corresponsal vaticano Antonio Pelayo se sentará en el banquillo por agresión sexual

El Tribunal Penal de Roma ha fijado el 14 de mayo de 2026 como fecha para la primera audiencia del juicio contra el sacerdote y periodista vallisoletano, acusado de tocamientos y besos no consentidos a un joven productor de televisión en su residencia romana en mayo de 2025. 

Antonio Pelayo en una retransmisión de Antena 3Antena 3

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Antonio Pelayo (Valladolid, 1944), una de las voces más reconocidas del periodismo español en el Vaticano durante más de cuatro décadas, enfrenta ahora un proceso judicial que pone en jaque su extensa trayectoria profesional y eclesiástica. El sacerdote, ordenado en 1968 y corresponsal de Antena 3 en Roma desde 1986, deberá comparecer como imputado por un delito de violencia sexual ante el Tribunal Penal de la capital italiana.

Los hechos denunciados se remontan al 23 de mayo de 2025, apenas dos semanas después del cónclave que eligió al papa León XIV. Según el relato de la víctima, un joven productor de televisión con quien Pelayo mantenía contactos profesionales previos, durante un encuentro en la residencia del periodista cerca de la embajada española, este habría realizado tocamientos y besos sin consentimiento mientras conversaban en el sofá y, posteriormente, en la cocina. La denuncia se formalizó el 28 de mayo de ese año.

La Fiscalía de Roma, dirigida por los fiscales Ilaria Corda y Giuseppe Cascini, junto con la investigación de los Carabinieri, ha reconstruido los acontecimientos y ha dado credibilidad al testimonio del denunciante. Los mensajes intercambiados en los días siguientes constituyen una prueba clave para la acusación.

En uno de ellos, enviado la noche del 24 de mayo de 2025, Pelayo escribió: "Querido, quizás estés sorprendido o enojado por lo que pasó ayer. Lamento mucho haberte molestado y te pido disculpas, si es así. Avísame, A".

La respuesta del joven fue contundente: "Hola, Antonio. Creía que nuestra relación se basaba únicamente en la amistad y el respeto mutuo, así que, como sabes, no me gustó lo que pasó el viernes en tu casa. No quería que me tocaras, me manosearas, me besaras, y mucho menos recibir contacto físico de tu parte".

Al día siguiente, Pelayo insistió en sus disculpas y recordó la entrega prometida de una obra de arte apodada el Dalí veneciano: "Quizás este sea nuestro último mensaje. Quiero decirte tres cosas: Te pido disculpas nuevamente y te pido perdón por haberte ofendido. Te prometí el Dalí veneciano para tu cumpleaños. Cumplo mi palabra y te dejo la respuesta. Sería muy triste terminar nuestra relación, pero tú tienes la última palabra. Adiós, querido".

Para la Fiscalía, estos intercambios confirman la ocurrencia de los hechos y descartan la versión de un simple malentendido. Además, se alega que Pelayo habría restringido en momentos la libertad de movimiento de la víctima y persistido pese a la negativa expresa.

Ciudad del Vaticano.DPA vía Europa Press

La defensa solicitó el archivo de la causa, sin éxito. Tras meses de investigación, la Fiscalía pidió la apertura del juicio oral, y el tribunal ha notificado a las partes que la primera sesión se celebrará el 14 de mayo de 2026. El delito imputado, regulado en el artículo 609-bis del Código Penal italiano, prevé penas de seis a doce años de prisión.

El caso ya ha dejado huella en la esfera pública y profesional de Pelayo. Los Premios de Comunicación Manuel Alonso Vicedo le retiraron el galardón concedido previamente. Aunque fuentes del Ministerio de Exteriores español aseguran que sigue bajo supervisión, ya no ejerce sus funciones como asesor religioso voluntario en la Embajada de España ante la Santa Sede.

Pelayo, licenciado en Periodismo en 1970, cubrió cinco cónclaves, numerosos viajes papales y eventos clave de la Iglesia católica. Su carrera incluyó colaboraciones en medios como Ya, Vida Nueva, El Correo Español o El Diario Vasco, y presidió la Asociación de la Prensa Extranjera en Francia durante su etapa en París en los años 70.

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Antonio Pelayo.Redes

A pesar de su influencia en los medios y la diplomacia vaticana, su figura siempre generó opiniones divididas entre colegas, con críticas por su ambición y relaciones complicadas. Ahora, el juicio que comienza en mayo de 2026 no solo examinará las acusaciones, sino que podría marcar el definitivo ocaso de una carrera de más de cuatro décadas en el corazón del periodismo religioso español en Roma.