Óscar Puente, el que exigía depurar responsabilidades por el accidente de Angrois en 2013, sigue de perfil
El hoy ministro de Transportes reclamaba investigaciones y depuración política como alcalde de Valladolid tras la tragedia del Alvia, pero ahora evita asumir errores tras el accidente de Adamuz y se escuda en su gestión. La hemeroteca vuelve a hablar. Y no deja en buen lugar al socialista
Óscar Puente en el Congreso de los Diputados
Óscar Puente vuelve a quedar retratado por su propia hemeroteca. El actual ministro de Transportes, que hoy rehúye hablar de responsabilidades políticas tras el accidente de Adamuz, defendía justo lo contrario cuando era alcalde de Valladolid. Entonces, Puente exigía explicaciones, investigaciones independientes y depuración de responsabilidades por las tragedias ferroviarias. Hoy, desde el Ministerio, el discurso es muy distinto.
En 2013, tras el siniestro del tren Alvia en Angrois, 79 fallecidos, el Ayuntamiento de Valladolid aprobó una moción de apoyo expreso a la Plataforma de Víctimas del accidente. El texto instaba al Gobierno de España, por aquel entonces del popular Mariano Rajoy, a “constituir una comisión de investigación compuesta por expertos y técnicos independientes acerca de lo ocurrido”, además de exigir a las Cortes Generales la creación de una comisión parlamentaria “para establecer las posibles responsabilidades políticas”.
La iniciativa fue respaldada por todos los grupos municipales, reflejando un amplio consenso institucional sobre la necesidad de esclarecer los hechos y exigir explicaciones. El propio Puente lo celebraba en el pleno con una frase que hoy suena especialmente incómoda: “Es una moción respaldada por todos los grupos, por lo que la damos por aprobada”, subrayando así la importancia de investigar y depurar responsabilidades tras una tragedia ferroviaria.
Pero trece años después...
Trece años después, el Puente ministro parece haber olvidado aquellas exigencias del Puente alcalde. Ante el accidente de Adamuz, las peticiones de explicaciones y asunción de responsabilidades políticas se han multiplicado, pero el responsable de Transportes ha optado por ponerse de perfil, evitando cualquier gesto que implique asumir errores o consecuencias políticas.
Lejos de mostrar autocrítica, Puente ha llegado incluso a minimizar las críticas desde la oposición. En el Senado, ante las peticiones de dimisión, respondió con una frase que ha causado estupor: “Piden mi dimisión porque lo hago bien”, una afirmación que muchos interpretan como una muestra de desconexión con la gravedad de la situación.
La comparación entre el Puente de 2013 y el Puente de hoy resulta demoledora. Cuando estaba fuera del Gobierno, exigía transparencia, investigación y responsabilidades. Ahora, desde el poder, se parapeta en el cargo y evita aplicar a sí mismo los mismos criterios que reclamaba a otros. La hemeroteca vuelve a hablar. Y no deja en buen lugar al ministro.