Sánchez buscó la derrota del decreto ómnibus para usar las pensiones como ariete contra el PP: su estrategia, en tres pasos
El Gobierno presentó la subida de las pensiones entre un batiburrillo de medidas que incluían la defensa de la llamada 'inquiokupación'. No era inocente ni una torpeza legislativa: era el núcleo de una estrategia calculada en tres pasos para instrumentalizar las pensiones contra el PP
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El pasado 23 de diciembre, en el último Consejo de Ministros del año, el Gobierno aprobó dos Reales Decretos con medidas supuestamente urgentes: el Real Decreto-ley 16/2025, conocido como "decreto ómnibus", y el Real Decreto-ley 17/2025 de ayudas al transporte. Ahí comenzaba la estrategia sanchista para intentar manipular a la opinión pública con las pensiones como ariete contra la oposición. No es casual que fueran dos decretos en lugar de uno. A pesar de que el decreto ómnibus era amplio y heterogéneo, con 40 disposiciones normativas distintas, cada una de su padre y de su madre, Sánchez decidió dejar fuera las ayudas al transporte para que se votaran por separado.
De esta forma, el Gobierno se aseguraba de que las bonificaciones al transporte público —descuentos del 20-50% en abonos, creación del abono único estatal— salieran adelante sin problemas, como así ocurrió el 27 de enero en el Congreso, con abstención del PP y solo Vox en contra. Pero el ómnibus, ese paquete deliberadamente indigesto, fue tumbado con 178 votos en contra (PP, Vox, Junts y UPN) frente a 171 a favor.
Incluía la revalorización de las pensiones (2,7% general, 7% para mínimas contributivas y 11,4% para no contributivas e IMV), pero mezclada con la prórroga hasta diciembre de 2026 de la moratoria antidesahucios para "vulnerables" —un eufemismo que blinda la inquiokupación y el impago de alquileres, dejando a propietarios desprotegidos—, el bono social eléctrico, prohibición de cortes de suministros, prórroga del SMI de 2025, ajustes en cotizaciones (MEI al 0,90%, cuota de solidaridad) y un sinfín de medidas fiscales y laborales dispares.
Esta maniobra no fue un error ni una torpeza legislativa: era el núcleo de una estrategia calculada en tres pasos para instrumentalizar las pensiones contra el PP.
- Presentar un decreto ómnibus invotable, metiendo ahí la revalorización de las pensiones, con el objetivo de que fuera tumbado
El Gobierno tenía la certeza de que no saldría adelante. Sabían que PP, Vox y Junts no aceptarían un paquete que mezclaba la subida de pensiones —medida de consenso absoluto— con la defensa de la inquiokupación y otras prebendas para sus socios radicales. Querían el titular falso, populista y facilón de que el PP se opone —arrastrado por Vox— a la subida de las pensiones. Si por un casual acababa siendo aprobado, tampoco perdían nada: podrían presumir ante su parroquia del "escudo social" del Gobierno progresista. Feijóo y Nogueras lo advirtieron: "Pensiones sí, okupaciones no". Pero Sánchez lo presentó así adrede, para forzar el rechazo y generar el escándalo mediático.
- Una vez obtenido el titular que buscaban, armar ruido con sus medios dóciles, sus opinadores afines —el equipo de opinión sincronizada— y sus redes sociales
Todo ello culminado con una manifestación, más bien performance, de unas decenas de supuestos pensionistas protestando contra la oposición ante la sede del PP. La Policía, en contra de lo que sucede en la calle Ferraz —donde las protestas contra el PSOE son dispersadas con celeridad—, permitió que esas decenas de personas cortaran el tráfico en la calle Génova y expresaran sus protestas en la misma puerta de Feijóo. Moncloa activó la maquinaria: ministros como Bolaños y Saiz repitieron el mantra de los "rehenes jubilados", mientras las redes sanchistas y columnistas afines amplificaban el bulo de que la derecha quiere congelar las pensiones, ignorando que el PP exige un decreto limpio y tiene una proposición de ley registrada para garantizar la revalorización automática.
- Amplificarlo al máximo en TelePedro, antes conocida como TVE
Desde Intxaurrondo hasta Fortes, pasando por Ruiz, Cintora y Gonzalo Miró, se hacen eco de la manifestación, entrevistan a ministros, a políticos de la izquierda, a economistas afines y entre todos adoctrinan al personal con una información sesgada que huele a manipulación a kilómetros de distancia. Programas como 'La Hora de La 1' o 'Las Mañanas' dedican bloques enteros a machacar al PP, obviando que las pensiones de enero ya se pagaron con la subida provisional y que el rechazo fue al paquete tóxico, no a los jubilados. Es la artillería pesada del sanchismo: usar el ente público como altavoz partidista para imponer el relato.
En definitiva, esa estrategia es la que ha desplegado el Gobierno, el sanchismo en estado puro, para ganar el relato de las pensiones ante la opinión pública. Podría haber desgajado del decreto ómnibus las pensiones, como hizo con las ayudas al transporte, haberlas votado por separado y hoy los pensionistas tendrían ya garantizada su subida anual. Eso es lo que probablemente va a suceder en unas semanas, lo que demostrará que, efectivamente, Sánchez usó las pensiones como un arma política buscando un titular y un desgaste de la oposición. Pero esta vez parece haberse quedado bastante lejos de conseguirlo. Cada vez engañan a menos personas y el PP ha estado raudo para desmontar la falacia de Sánchez.