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Sánchez gastará en autobombo 270 millones en 2026: 9 veces más que Barbacid en curar el cáncer

El último Consejo de Ministros aprueba dos partidas de 155 y 115 millones para publicidad institucional mientras el prestigioso científico pide financiación para probar su tratamiento revolucionario contra el cáncer de páncreas en humanos sin que el Gobierno haga nada

Pedro Sánchez y el doctor Mariano Barbacid

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Aunque España sigue sin Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno no ha detenido ni un segundo la maquinaria del gasto. Y el último Consejo de Ministros ha dejado claro cuáles son las verdaderas prioridades de Pedro Sánchez: el autobombo. En concreto, el Gobierno ha aprobado el Plan de Publicidad y Comunicación Institucional para 2026, que contempla un desembolso total de 270 millones de euros en campañas publicitarias del propio Ejecutivo. Una cifra que, por sí sola, ya resulta llamativa. Pero que adquiere una dimensión obscena cuando se compara con otra realidad mucho más incómoda: es nueve veces superior a los 30 millones que el doctor Mariano Barbacid necesita para iniciar ensayos clínicos en humanos contra el cáncer de páncreas.

Los acuerdos del Consejo de Ministros detallan la operación. Por un lado, 155,6 millones de euros para 124 campañas institucionales “para difundir información relevante para la ciudadanía”. Por otro, 115,07 millones adicionales para 49 campañas de carácter comercial, que, aunque no están obligadas por la Ley 29/2005, el Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a incluir con total normalidad. En total, 270 millones dedicados a explicar lo bien que lo hace el Ejecutivo.

Todo ello mientras el propio Barbacid, uno de los científicos españoles más prestigiosos a nivel internacional, ha lanzado un llamamiento público. Tras lograr eliminar el cáncer de páncreas en ratones, necesita financiación para dar el paso decisivo: probar el tratamiento en humanos. Sólo 30 millones de euros. Una cantidad modesta para un Gobierno que por ejemplo gasta mil millones en RTVE, pero inalcanzable para las fundaciones filantrópicas que hasta ahora sostienen su investigación. Y una cantidad que, para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, parece no merecer ni una línea en el orden del día.

Ni un euro. Ni una partida. Ni una señal. En el mismo Consejo de Ministros en el que se blindaron 270 millones para campañas de publicidad, no hubo espacio presupuestario para la ciencia. La prioridad era otra, o la de siempre del sanchismo: la imagen, el relato y la propaganda. El contraste es demoledor. Mientras miles de familias conviven cada día con uno de los cánceres más agresivos y mortales, el Gobierno decide invertir nueve veces más en anuncios que en una oportunidad real de avanzar hacia una cura. No es un problema de recursos. Es un problema de decisiones. Pedro Sánchez vuelve a demostrar que gobierna para el espejo. Que el autobombo pesa más que la investigación y que el marketing institucional tiene más valor que la esperanza médica. Y que, incluso sin Presupuestos del Estado, siempre hay dinero cuando se trata de hablar bien de uno mismo, pero no para la investigación pionera del doctor Mariano Barbacid que puede salvar vidas. 

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