tensión en vox
Ortega Smith se atrinchera en Cibeles: “Vengo como portavoz” y desafía a la dirección de Vox
El edil exhibe su carné de afiliado —“número 006”— para reivindicarse como fundador y niega fractura interna mientras el partido le mantiene suspendido de militancia de forma cautelar por “desacatar” el relevo que impulsó el CEN.
El portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Javier Ortega Smith EUROPA PRESS 23/2/2026
Madrid vivió este lunes una escena de esas que en política valen más que diez comunicados. Javier Ortega Smith apareció ante los medios en la rueda previa al Pleno de Cibeles y lo hizo con una frase medida al milímetro, casi quirúrgica: acudía “como portavoz” de Vox en el Ayuntamiento. Ni “ex portavoz”, ni “en funciones”, ni “a la espera”. Portavoz. Punto.
La comparecencia —en solitario, sin ninguno de los concejales a su lado— llegaba después de que Vox anunciara su suspensión de militancia de manera cautelar, acusándole de “desacatar” la resolución del Comité Ejecutivo Nacional que designaba a Arantxa Cabello como nueva portavoz municipal. Pero Ortega no fue a pedir perdón: fue a marcar territorio.
“No hay mayoría para relevarme”
El mensaje central fue directo: no existe ninguna petición formal para someter a votación su continuidad. Según explicó, no hay norma que obligue a celebrar una votación interna para cambiar al portavoz, salvo que lo solicite la mayoría de concejales del grupo.
Y ahí dejó la trampa dialéctica: si nadie lo pide, es porque no hay números. “Si la mayoría lo solicita, no tendré ningún problema”, aseguró. Pero mientras no haya esa solicitud, añadió, “no tiene ningún sentido”. Traducido al castellano político: si me quieren mover, que lo firmen y lo voten.
El carné como arma: “2014. Número 006”
Ortega Smith elevó el pulso un peldaño más al sacar el carné de afiliado ante los periodistas. Lo leyó como quien enseña una credencial de guerra: “Javier Ortega. 2014. Número 006”.
Con eso buscaba algo más que un dato: autoridad moral. Recordó los tiempos en que, según su relato, Vox era un proyecto sin cargos institucionales, sin sueldos y sostenido “con coches particulares”, tiempo y dinero de los que —vino a decir— ahora algunos se aprovechan para criticar desde la comodidad.
El subtexto no necesitó subtítulos: no me vais a borrar del relato fundacional.
Humor con filo y dardos a los “críticos”
En su intervención también tiró de ironía para despachar las voces que cuestionan su papel como fundador: “Un día me van a decir que soy argentino”. Risa corta, mensaje largo: para Ortega, parte del ruido interno es revisionismo interesado.
“No hay bandos”… aunque todos saben que los hay
Ortega Smith negó la división interna con una frase que intenta cerrar la grieta: “El grupo municipal no tiene bandos”. Enumeró cargos —portavoz, adjunta, secretario, tesorera, concejales y asesores— y prometió “trabajar en equipo” en el Pleno.
Pero la foto de este lunes fue, precisamente, lo contrario de un equipo: un portavoz solo, compareciendo mientras el partido sostiene oficialmente otro nombre para el cargo. Y, aunque él insiste en que las comparecencias “normalmente las hace el portavoz” y no “hace falta que estén aquí”, la ausencia de los suyos retumba más que cualquier titular.
Además, en los mentideros municipales se da por hecho que existen dos bloques: el entorno de Ortega, con la portavoz adjunta Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, y el sector alineado con la dirección, con Cabello y Martínez Vidal. Ortega lo minimiza como “discrepancias puntuales” inevitables en cualquier grupo humano, pero remarca que “la unidad de criterio existe”.
El pulso sigue: Vox, entre la autoridad y el espectáculo
Lo que queda es un choque de legitimidades: la orgánica, la que dicta el partido; y la municipal, la que Ortega pretende sostener con reglamento, apoyos internos y un carné que exhibe como si fuera un salvoconducto.
Vox quería un relevo limpio y rápido. Ortega Smith ha respondido con una jugada clásica: aferrarse al puesto por procedimiento, por números y por relato. Y mientras tanto, Madrid se prepara para un Pleno en el que, más allá de los puntos del orden del día, lo que se vota —sin votarse— es quién manda de verdad en el Vox de Cibeles.
España
La misión imposible de borrar a Ortega Smith de Vox: las placas de las sedes que inauguró y un bloque de hormigón en la dirección nacional
Patricia Rodríguez Corchado